68,15. Hay
quien dice que son convenientes las
experiencias sexuales antes del matrimonio. Dicen que conviene
entrenarse antes de
Dijo el Dr. López Ibor: «Las relaciones
sexuales prematrimoniales no son necesarias para la futura
armonía matrimonial»[1] .
Si estas
experiencias fueran buenas, Dios no las prohibiría. Si las prohíbe es porque no
son necesarias.
Se llama
fornicación « la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio.
Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana,
naturalmente ordenada al bien de los esposos, así como a la generación y
educación de los hijos.
»Las relaciones
sexuales prematrimoniales están mal en sí mismas, y, si bien,
no
puede negarse que los novios se
amen, sí puede afirmarse que la relación sexual no es una manifestación
auténtica del amor en esa etapa de sus vidas.
»¿Por qué?
Fundamentalmente porque la "relación sexual" es la manifestación plena y
exclusiva de la conyugalidad (la "conyugalidad" es la unión física, psíquica y
espiritual entre personas de distinto sexo unidas en matrimonio indisoluble), y
los novios carecen de la conyugalidad aunque se ordenen a ella y se estén
preparando para ella. La relación sexual es la manifestación plena del amor
conyugal, porque es en ella donde los esposos alcanzan la máxima unión física y,
a través de ella, fomentan la máxima unidad afectiva y espiritual. Allí son "una
sola carne" y mediante este acto también "un solo espíritu". Pero es también la
manifestación exclusiva de la conyugalidad porque sólo dentro del matrimonio es
lícito realizar la sexualidad.
»Ahora bien, la
donación entre los esposos es total cuando incluye: todo cuanto se tiene
(cuerpo, alma, afectividad, presente y futuro); y de modo exclusivo (es decir, a
una sola persona con exclusión de todas las demás)»[2]
Lo normal es
que los matrimonios aprendan el ejercicio de la vida sexual después de
Algunos
dicen:
- Nos
queremos y vamos a casarnos. Si no estamos ya casados, no es por culpa nuestra,
sino por las circunstancias. ¿Por qué no vamos a poder hacer lo que nos pide
nuestro amor?
- Porque os
falta el sacramento que os da ese derecho.
Yo antes de
ordenarme sacerdote también deseaba decir misa, pero no pude hacerlo hasta
recibir el sacramento que me daba facultades para hacerlo. Y si lo hubiera hecho
antes, hubiera sido ilícito e inválido.
Las
relaciones sexuales prematrimoniales son una anticipación
indebida.
Como si un
seminarista se mete en un confesonario a oír confesiones antes de ser ordenado
sacerdote.
La unión
sexual entre un hombre y una mujer es la mayor entrega mutua que pueden
darse.
Esto
supone un compromiso de estabilidad que sólo se da después de
Si no es
lícito el coito entre los solteros, tampoco lo son aquellos actos que lleven a
él. Los solteros deben evitar todos los actos que pongan en marcha el aparato
genital.
Esto es
derecho exclusivo de personas casadas. Y es absurdo pretender detener una traca.
Es mucho más fácil no encenderla.
El ambiente
erotizado que nos ha tocado vivir, y la
machacona repetición de que es necesaria la liberación sexual, ha lanzado a
muchos jóvenes al libertinaje sexual de funestas consecuencias para ellos
mismos.
Unos dicen
que no hay que reprimirse sexualmente, dando un sentido peyorativo al dominio
propio.
Sin embargo,
el poder dominar los instintos es lo específico del hombre.
Cuanto más
nos dominamos, más hombres; cuantos menos, más animales.
Y convertir
al hombre en animal es degradarle.
Hoy algunos
quieren presentar como natural
toda clase de excesos sexuales. A veces se pone la etiqueta peyorativa de
«represión sexual» al dominio del sexo, diciendo que es antinatural y causa de
males para la salud.
Sin embargo
la verdad es todo lo contrario.
La historia
confirma que la «degeneración sexual ha sido el preámbulo de una generalizada
degeneración social unida a graves atentados a la libertad y a la
justicia»[4] .
Otros dicen
que el bien y el mal dependen de la conciencia de cada uno.
Eso es
falso, pues todos tenemos obligación de ajustar nuestra conciencia a la verdad
objetiva.
Lo mismo en
moral que en todo lo demás: valor del número _, fórmula del agua, distancia de
la Tierra a la Luna, etc. No es lo que a mí me parezca. Es lo que es
objetivamente. No basta ser sincero para estar en
Eso de que
la libertad sexual hace a los
jóvenes más maduros es una mentira. Los hace más animales y más esclavos de la
lujuria.
Dice
Tony Anatrella, psicoanalista y
Profesor de Psicología Clínica: «Las experiencias sexuales no facilitan la
madurez, al contrario, frecuentemente, la retrasan»[5] .
El
libertinaje sexual «es un síntoma de inmadurez personal y desequilibrio
sexual»[6] .
Las
experiencias sexuales prematrimoniales causan frustraciones psicológicas. Un
joven puede estar maduro genitalmente pero no psicológicamente.
Y el sexo
necesita el complemento psicológico para el ejercicio de forma natural, en
condiciones normales.
La actividad
sexual prematura retrasa su madurez afectiva y esto lo marca para el futuro.
«Las
experiencias sexuales precoces impiden la verdadera virilidad y feminidad
falseando la conciencia sexual y el amor. Reducir el sexo y el amor a la
genitalidad es empobrecerlo»[7] .
El gran
sexólogo español Dr. Gregorio Marañón
-el único español que ha pertenecido a cinco Reales Academias
Españolas[8] - afirmaba que el mujeriego es un feminoide.
La
maduración sexual masculina hace al hombre monógamo: hombre de una sola mujer.
El mujeriego
es que no ha alcanzado la cumbre de la virilidad.
Y si es un
play boy, es un «niño juguete» de
las mujeres, dice el Dr. José
Botella[9] .
Además, las
relaciones sexuales prematrimoniales son inútiles. No garantizan el éxito en el
matrimonio.
Porque el
matrimonio es mucho más que armonía sexual.
La prueba es
que la mayoría de los matrimonios fracasados que acuden al psiquiatra han tenido
relaciones sexuales antes de casarse.
Así se lo oí
decir a un psiquiatra por Radio Nacional de España en el programa Protagonistas Nosotros.
Y el 9 de
marzo de
«Un estudio
llevado a cabo por sociólogos de la Universidad de Wisconsin (EE.UU) sobre una
muestra de 13.000 individuos de ambos sexos, ha puesto de manifiesto que las
parejas que tuvieron relaciones sexuales antes del matrimonio fracasaron como
cónyuges en un número muy superior al de las parejas que no las
tuvieron»[10] .
Las
relaciones sexuales prematrimoniales no son garantía de futuro.Dice gráficamente
Aunque en
las películas vemos continuamente parejas que hacen el coito y no pasa nada, eso
es propio de las películas; pero en la vida real, claro que
pasa.
Si no
quieres el embarazo no hagas el coito.
Creer que
nunca va a pasar nada es una tontería.
Al que le
divierte adelantar en los cambios de rasante pensando que no va a pasar nada,
terminará en el cementerio.
En las
películas nunca pasa nada, pero en la vida real,
sí.
Además, esas
experiencias sexuales prematrimoniales son totalmente inhibitorias.
El miedo al
embarazo y el remordimiento es lógico que produzcan una inhibición que convierte
ese acto en algo totalmente distinto de la máxima entrega realizada por amor
dentro del matrimonio, con todo derecho e incluso como acto de virtud.
La alegría
de la tranquilidad de conciencia sublima la felicidad de los actos
humanos.
Dice el
psico-pedagogo Bernabé Tierno:
«Piensan muchas parejas que por hacer el amor de una manera más o menos
satisfactoria ya están preparados para el matrimonio, lo cual es un error
manifiesto. (...) Las condiciones internas y externas antes del matrimonio son
muy distintas de las que se verifican dentro de él»[12]
La moral
católica ha reconocido tradicionalmente el «estado de noviazgo» como una
condición especial en la que se legitiman ciertos comportamientos que se
considerarían desordenados fuera de una perspectiva conyugal.
En todo caso
el uso genital del sexo será considerado siempre como derecho exclusivo de los
esposos: es un «uso matrimonial».
El uso
deliberado de la facultad generativa está
prohibido a los solteros[13] .
«El uso de
la función sexual, tiene su rectitud moral sólo en el matrimonio legítimo», dijo
el Concilio Vaticano II.
Dice el
Nuevo Catecismo de
La relación
sexual es la máxima unión física, exclusiva de la conyugalidad, que sólo se da
dentro del matrimonio, que supone un compromiso definitivo de donación total y
exclusiva, es decir, a una sola persona con exclusión de todas las demás.
Fuera del
matrimonio no se da ese compromiso total, definitivo y exclusivo[15]
El uso del
aparato genital es derecho
exclusivo de casados[16], porque
sólo ellos pueden responder a las responsabilidades que su uso lleva consigo.
Engendrar hijos es lo más grande que se puede hacer en
«Puede haber
atenuantes para ciertos casos o situaciones especialmente difíciles. Sin
embargo, fijándonos en el Evangelio, no pueden justificarse como normales las
relaciones prematrimoniales»[17] .
«Debe
tenerse presente la distinción entre «gravedad objetiva» y «responsabilidad
subjetiva».
Es un
principio general que, para valorar la responsabilidad subjetiva de una acción
es necesario tener en cuenta todas las circunstancias atenuantes con las que se
encuentra el sujeto que la realiza»[18] .
Lo que llena
el corazón del hombre es el amor.
¡Qué abismo
tan grande entre lo que da una prostituta y lo que da la esposa amada!
La
sexualidad sin amor no puede ser satisfactoria .
La
experiencia de la vida demuestra que la unión sexual pasajera es mucho menos
satisfactoria que la que realiza una pareja estable que se ama.
La libertad
sexual, la unión sexual episódica, al principio puede ser gratificante, pero a
la larga deja el alma triste.
Por eso
quienes van de cuerpo en cuerpo buscando ese tipo de satisfacciones es lógico
que terminen hartos de todo, sin ilusión por nada, cansados de vivir, incapaces
de amar y resignados a no encontrar esa felicidad duradera con la que toda
persona sueña.
¿Cómo va a
ser lo mismo un amor auténtico que un «amante de quita y pon» al que se le
coloca la etiqueta de «tírese después de usado»?.
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La
continencia en el noviazgo es un camino
espléndido de maduración.
Es
absolutamente necesario para la felicidad del matrimonio que las personas se
demuestren en la práctica que la necesidad de poseerse mutuamente queda
subordinada a la presencia del amor.
Si porque se
ama a una persona resulta imposible prescindir de la entrega corporal, existen
motivos para preguntarse si el predominio pertenece al cariño o la sexo.
El que no es
capaz de amar en la continencia, no hay por qué creer que podrá hacerlo en el
encuentro matrimonial.
Decir, como
a veces sucede, «si me amas tienes que entregarme tu cuerpo» es una forma
sutil de chantaje. La solicitación sexual no es amor.
«Si una
pareja quiere usar el acto sexual para saber si se aman, hay que decirles:
“necesitar esta prueba de amor,significa falta de amor”»[19] .
El ser
humano es persona, no cosa.
El amor
integra el respeto a la persona, o no es amor; aunque haya manifestaciones
eróticas.
Pues el amor
no consiste en la excitación de los sentidos.
El
auténtico amor no se dirige sólo al cuerpo, sino a toda la
persona[20] .
El dejarse
llevar de las energías incontroladas de las pulsiones instintivas es propio de
los animales. Como dijo Julián
Marías «muchos sexólogos se limitan a ser zoólogos»[21] .
Reducir el
amor al placer genital es
degradarlo.
El amor es
ante todo unión de almas y corazones. El sexo puede entrar en el amor, pero no
es esencial, ni lo más importante.
«No es lo
mismo avidez erótica que amor personal; satisfacer un instinto que amor de
entrega a una persona.
»Desear
saciar una pulsión instintiva con una persona es instrumentalizarla, no
amarla»[22] .
Quien se
deja esclavizar del apetito sexual se
degrada, se envilece, termina por incapacitarse para amar.
A fuerza de
instrumentalizar al otro buscando sólo su egoísta satisfacción, termina por no
poder amar a nadie. Ni siquiera a una persona excepcional de la cual desearía
enamorarse con toda su alma; pero que ya no puede, porque se le ha secado el
corazón.
Las
aventuras sexuales de las que ha disfrutado sin freno le han incapacitado para
la mayor felicidad natural que hay en el mundo, que es el amor de un matrimonio
y de unos hijos que dan a la persona ilusión para la vida.
La sed de
placer sexual deja defraudado. Esta decepción va minando la psicología,
produciendo un hastío de la vida, que llega a perder la ilusión por
vivir.
Algunos para
justificar su conducta repiten que el coito es una cosa natural, que lo hacen
todas las parejas que se quieren.
Esto es
mentira. Las parejas que se quieren y respetan la moral católica, no lo hacen.
Y por otra
parte lo hacen muchas parejas que no se quieren, sino que lo hacen sólo por
apetito y vicio.
Y la
felicidad del hombre no puede reducirse a sensaciones placenteras corporales,
que son de orden animal. Lo específico del hombre es lo espiritual.
Por eso el
hombre goza y sufre más con lo espiritual que con lo material.
Si te
abofetean en mitad de la calle, te duele más lo que el bofetón tiene de
humillación que el dolor que te produce en la cara.
Así, el amor
espiritual hace mucho más feliz que el goce de sensaciones corporales.
No es lo
mismo placer que felicidad. El Dr. Rodríguez
Delgado, Neurobiólogo, veintidós años Profesor en la Universidad
norteamericana de Yale, y desde 1972 al frente del Departamento de Investigación
del Ramón y Cajal, y que dirige el Centro de Estudios Neurobiológicos, dice que
no es lo mismo placer que felicidad. El placer está en los
sentidos. Es algo común en los animales. La felicidad es algo muy
diferente[23] .
El placer es
un goce sensitivo y la felicidad un goce espiritual.
El placer es
goce a nivel animal. La felicidad es goce a nivel humano.
Al hombre no
le basta lo animal. Se puede ser muy feliz prescindiendo de goces físicos, y se
puede disfrutar de muchos goces físicos y sentir un gran vacío en el
alma.
La persona
humana no puede prescindir del espíritu para ser feliz.
El amor
verdadero eleva al hombre.
La
sexualidad sin amor lo degrada.
En eso están
de acuerdo todos los que no tengan intereses en la
pornografía.
Erich
Fromm que ha analizado científicamente,
quizás como nadie en nuestro tiempo, la problemática del sexo, afirma:
«Hechos
clínicos obvios muestran que los hombres y mujeres que dedican su vida a la
satisfacción sexual sin restricciones, no son felices, y a menudo sufren graves
síntomas y conflictos neuróticos».
Obsesionados
por la propaganda pornográfica se dan casos de auténticos maníacos sexuales, que en su deseo de
experimentar nuevas y mayores sensaciones placenteras llegan a aberraciones
tales como hacerlo entre tres simultáneamente, lo cual es una total ausencia de
amor, sustituyéndolo por el goce de sensaciones epidérmicas.
El amor no
está en la piel.
Es imposible
que quien degrada de este modo la esencia del hombre pueda encontrarse realizado
en la vida.
El hombre no
se realiza degradándose.
Hay adultos
lujuriosos y malvados que disfrutan pervirtiendo a adolescentes, enseñándoles y
animándoles a prácticas lujuriosas.
Los que se
dejan engañar, es posible que algún día lloren por verse esclavizados de un
vicio que les obsesiona.
¡Cuánto más felices y
tranquilos viven los que se encuentran libres de esta
obsesión!
Es frecuente
encontrarse jóvenes que han vivido tan aprisa que han quemado sus vidas y han
llegado a viejos antes de dejar de ser jóvenes. Viven sin ilusión por nada,
porque ya lo han probado todo, y todo les aburre, les cansa; viven tristes,
entregados al alcohol, a las drogas, a
«Las
experiencias sexuales precoces e ilegítimas impiden al adolescente madurar en su
normal personalidad psicológica, ética y social, inficionándola a base de
materialismo escéptico y hedonismo irresponsable»[24] .
El mismo
Freud reconoce que el libertinaje
sexual es la muerte del amor:
«La
libertad sexual ilimitada no conduce a mejores resultados.
»Nada cuesta
comprobar que el valor psíquico de la necesidad sexual desciende desde el
momento en que la satisfacción resulta fácil.
»Para que la
libido crezca hacen falta obstáculos...
»En las
épocas en que la satisfacción amorosa no ha encontrado dificultades, el amor ha
perdido todo valor, la vida se ha vuelto vacía, y han hecho falta fuertes
reacciones para restablecer los valores afectivos indispensables.
»Desde este
punto de vista cabe afirmar que el ascetismo cristiano ha creado para el amor
todo un conjunto de valores psíquicos que la antigüedad pagana no había sabido
conferirle»[25] .
Desgraciadamente el psicoanálisis no
fue bien asimilado y arrastró a muchos al desenfreno sexual.
Se confundió
el autodominio y la castidad con
No te
impresiones con los que confunden la virilidad con
El célebre
doctor español, D. Gregorio
Marañón, especialista en estas cuestiones, habla de «la necesidad de
decir a los jóvenes, y de que sean los médicos y no los curas los que se lo
digan, que la castidad no sólo no es perjudicial a la salud, sino un ahorro de
la vitalidad futura; y que la condición de hombre no se mide por el garbo con
que se ejecuta el acto sexual. Por el contrario, si hay una virtud específica de
esa condición de hombre, es la virtud de la renunciación»[27] .
El
autodominio, la fuerza de voluntad, el saber dominarse, es lo característico del
hombre.
El no
dominarse es lo característico del animal.
El animal
sigue invariablemente el más fuerte de los estímulos que atraen su instinto.
El hombre
puede dominar su instinto con la voluntad.
El que hace
sólo lo que le apetece, obra como un animal.
El que hace
lo que debe hacer, le apetezca o no, obra como un hombre.
Cuanto más
hombre, más se domina. Cuanto menos se domina, más
animal.
Por eso
añade Alexis Carrel, Premio Nobel
de Medicina, «los santos han sido hombres fuertemente sexuados»[28] .
Es que hace
falta mucha más virilidad para vencer el instinto que para dejarse llevar de
él.
Añade
el doctor Marañón que el mujeriego
es un feminoide.
Su afán de
conquistar mujeres es para hacer alarde de su virilidad, por tener complejo de
inferioridad varonil.
Quiere
compensar su autoconciencia de deficiente masculinidad con conquistas femeninas
para demostrarse a sí mismo y a los demás que es de verdad un hombre.
Por eso
pierde interés por la mujer conquistada. Quiere nuevas conquistas, que supongan
nuevos éxitos.
Y lo mismo
le pasa a algunas mujeres que se ponen frívolas, coquetas, seductoras para
autoconvencerse de que despiertan atractivo en los hombres, y cuando alguno,
seducido, pretende entrar a fondo, ella le da un corte: «¿Te has creído que soy
una cualquiera?, ¡Soy una mujer decente!», etc. etc. Le bastó autodemostrarse
que es deseable. No pretendía llegar a más.
En ambos
casos se utiliza a la otra persona para autoafirmarse uno
mismo.
Es un
disparate y una injuria a Dios decir que el
hombre no puede dominar su pasión y que por lo tanto debe desahogarla cuando le
apetezca.
Si Dios nos
manda reprimir la lujuria, es porque esto es posible; si no, Dios sería cruel al
mandarnos un imposible.
Dice
San Agustín: «Dios no manda
imposibles, sino que te manda que hagas lo que puedas y le pidas lo que no
puedas, que Él te ayudará para que puedas»[29].
Pero además,
importantes Congresos Internacionales de Medicina han manifestado que la
castidad no sólo es posible, sino también muy buena para la salud.
Algunos
dicen que la masturbación y la libertad sexual son buenas.
Pero esto
sólo lo pueden decir aquellos para quienes el sexo es un producto de consumo,
dada su concepción hedonista de la vida, totalmente al margen de la ley de Dios.
Pero Dios no
puede prohibir lo que es bueno ni mandar lo que es malo.
Por eso los
psicólogos, en su mayor parte, afirman que el autodominio propio, motivado por
un ideal,
En cambio
son muchas las enfermedades producidas por la lujuria.
La prueba es
que ningún médico pone en su puerta una placa que diga: «Especialista en
enfermedades de la castidad».
En cambio
muchos médicos tienen en su puerta una placa donde pone: «Especialista en
enfermedades venéreas de transmisión sexual».
Y es que no
existen enfermedades causadas por la castidad.
Por eso dice
el Dr. Jorge
Surbled[30],
en su libro La
moral en sus relaciones con la medicina y la higiene:
«Los males
de la lujuria son conocidos, indiscutibles; mientras que los males de la
castidad son supuestos e imaginarios.
»La prueba
es que innumerables obras científicas y voluminosas se han consagrado a exponer
los males de la lujuria; en cambio, jamás ha existido historiador para los males
de la castidad»[31] .
Y el Doctor
Houssay[32]: «No
existen enfermedades ocasionadas por la castidad».
No son menos
terminantes las afirmaciones del Dr. Juan
Agustín Etchepareborda:
«Considero que la castidad es posible y es asimismo inofensiva y aún
beneficiosa para la salud del hombre tanto en su aspecto físico como en el
síquico»[33] .
Dice el
Dr. Juan
Dice
Kraff-Ebing en su libro Psicopatología sexual: «Muchos hombres, en
cabal estado de salud y bien constituidos, pueden frenar sus propias pasiones
sin resentirse lo más mínimo por esta continencia»[35] .
Lo que hay
que hacer es aceptar la castidad voluntariamente y vivirla con
naturalidad.
La castidad
voluntaria aceptada por un ideal no tiene nada
de represión, sino de dominio propio. Y el dominio propio
«Mi opinión
personal, fruto de larga experiencia, es que de una continencia libremente
aceptada ninguna consecuencia dañosa pueden temer los jóvenes. El deporte y un
intenso ejercicio físico son los mejores derivativos» (Profesor A. Assamann)[36] .
En una
reunión de médicos franceses celebrada en 1970, se dijo que es falso que el
ejercicio de la sexualidad sea indispensable para la salud y el
equilibrio[37] .
Lo que hace
falta es que los mecanismos psicológicos funcionen con normalidad integrando
armónicamente el instinto sexual en el conjunto de la
persona.
Por lo
tanto, eso de que el dominio de la sexualidad produce neuróticos es un bulo
fomentado por los pornócratas que hacen negocio explotando el apetito sexual de
la gente.
La prueba es
que miles y miles de hombres y mujeres que han consagrado a Dios su virginidad
viven con inmensa paz, felicidad y salud de cuerpo y
mente.
El hecho de
que alguna vez se hayan dado neuróticos castos, no significa que la castidad sea
causa de neurosis.
También a un
hombre casto le puede atropellar un automóvil, y no vamos a decir que la causa
del atropello fue la castidad.
Lo que no es
bueno es estar excitando el instinto sexual con imaginaciones, deseos, tactos,
etc., y después querer detener el proceso fisiológico.
Detener una
traca es difícil. Es más fácil no encenderla.
Si desde el
principio se ponen los medios para evitar esa tensión, el dominio del instinto
sexual, puede ser una cosa natural que no presente problemas.
Por eso la
moral católica quiere que se alejen los peligros de excitación sexual.
Cuando hay dominio del instinto sexual sublimado por el ideal del servicio de
Dios y de cumplir su voluntad en la finalidad del sexo, entonces, no sólo no hay
nada perjudicial, sino un enriquecimiento de la persona humana.
La prueba
está en el inmenso número de personas sanísimas física y psíquicamente que han
guardado castidad conforme al ideal cristiano.
Una persona
se realiza por el amor, pero no necesariamente por el amor sexual.
El
sacrificar la vertiente sexual del amor humano no tiene por qué resultar
represivo cuando se sublima con la ilusión de vivir un gran ideal.
Para
realizarse como persona, no es el sexo lo más importante.
La persona
humana tiene valores espirituales, ideales e ilusiones muy superiores a las
satisfacciones de tipo sexual.
Los
pornócratas, que hacen los grandes negocios con
la pornografía, han lanzado una campaña ridiculizando la moral católica,
poniendo la etiqueta peyorativa de «reprimido» a todo el que domina su apetito
sexual. Pero los médicos recomiendan el dominio de la
sexualidad.
En el II
Congreso General de
«Debemos,
sobre todo, enseñar a la juventud masculina que la castidad y la continencia no
sólo no son perjudiciales, sino que estas virtudes son las más recomendables
desde el punto de vista puramente médico»[38] .
«Por
consiguiente, hay que considerar errónea la opinión bastante difundida entre los
profanos, y a veces entre los médicos, según la cual la falta de ejercicio de la
actividad sexual llevaría a una gradual debilitación de la capacidad generativa.
»Aun desde
el punto de vista neuropsíquico la continencia sexual no provoca daño alguno en
el sujeto sano, especialmente si deriva de una orientación ideológica que se
traduce en la práctica con la castidad de la vida y del
pensamiento»[39] .
En el hombre
que guarda castidad, las hormonas de esas secreciones glandulares son
reabsorbidas por el organismo, para el cual son altamente beneficiosas.
Y cuando el
organismo no las necesita salen al exterior, de una manera natural y
fisiológica, libre de todo pecado, en los derrames nocturnos de semen producidos
durante sueños más o menos eróticos, pero que nunca son pecado, pues son
involuntarios.
Lo que
ocurre soñando nunca es pecado.
Estos
derrames nocturnos periódicos no tienen nada de malo, son como una válvula de
escape que aparece cuando el cuerpo lo necesita, y es normal entre los hombres
que viven en continencia de modo habitual o temporal[40] .
Quien se
despierta en una eyaculación nocturna, no tiene que hacer esfuerzos por reprimir
lo que es un simple acto fisiológico[41] .
Lo mejor es
desentenderse, en lo posible, de tal fenómeno. Si tú no aceptas voluntariamente
ese deleite, no hay pecado alguno.
Los solteros
no pueden engendrar hijos, pues éstos necesitan un hogar familiar para su
educación. Por eso las relaciones sexuales
prematrimoniales están prohibidas por Dios.
Dice
Armando Palacio Valdés que cuando
el corazón quiere una cosa, el entendimiento inventa una teoría.
Cuando nos
apetece una cosa, es fácil encontrar razones para justificarla.
Pero frente
a todas las razones de los que quieren justificar las relaciones sexuales
prematrimoniales, está la palabra de Dios en la Biblia que dice:
«El cuerpo no es para la
fornicación»[42] .
«Huid de la fornicación»[43] .
«Absteneos de la
fornicación»[44] .
«Esta es la voluntad de Dios, que os abstengáis de la
fornicación»[45] .
«Los fornicarios no entrarán en el reino de los
cielos»[46] .
«Dios condenará a los fornicarios y a los
adúlteros»[47] .
«Los fornicarios se irán al
infierno»[48] .
«La
fornicación es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del
matrimonio»[49] .
Ésta es la
doctrina de la Biblia que enseña
68,16. El
peor castigo de la lujuria está en
la otra vida, pero Dios ha querido que la misma naturaleza se vengue de los que
abusan de ella en placeres ilícitos con las enfermedades venéreas de transmisión
sexual. Estas enfermedades son gravísimas y hereditarias.
Últimamente
en España han alcanzado proporciones alarmantes. El Dr.
«La
prostitución constituye una lacra social»[53] .
No pises
jamás una casa de mujeres
públicas, porque es ofensa de Dios y un pecado que mata tu alma y la
condena al infierno.
Pero,
además, porque contraerás enfermedades venéreas, que son hereditarias, que
producen frecuentemente complicaciones en el sistema nervioso, afecciones agudas
en el corazón, parálisis, locura, etc. Y esto no sólo para ti, sino también para
tu mujer y para tus hijos.
Y es un
crimen que por un placer tuyo momentáneo, hagas desgraciados para toda la vida a
esos hijos tuyos a quienes vas a querer con toda tu alma.
Los hijos
del sifilítico pueden nacer paralíticos, ciegos, sordomudos, imbéciles: siempre
tarados. «Los sifilíticos por herencia son a menudo carne de manicomio»
(Doctor Corominas).
«La sífilis
es germen de locura para el sujeto que la contrajo; y de epilepsia idiotez y
meningitis para sus hijos»[54] .
En los
libros de Psiquiatría hay un tipo de locura especial de los sifilíticos que se
llama «psicosis sifilítica».
«La
demencia paralítica se presenta de ordinario a los 10 ó 15 años después de la
infección sifilítica... No hay demencia paralítica que no haya sido precedida
por la sífilis»[55] .
«La sífilis
puede persistir en estado latente, es decir, sin dar manifestaciones visibles de
su existencia, mientras va minando silenciosamente el organismo y produciendo
destrozos que ya serán irreparables, aunque se aplique el mejor de los
tratamientos, si se aplica tarde»[56] .
El ilustre
sifilógrafo Profesor Fournier,
dice que la sífilis provoca lesiones desorganizadoras y destructivas de los
tejidos orgánicos.
Piel,
huesos, ojos, laringe, pulmones, hígado, estómago, intestinos, sistema nervioso;
todo órgano puede ser atacado.
Y estas
lesiones siempre son graves.
Los estragos
de la sífilis son especialmente en el cerebro y en
No te
fíes de los que te dignan que hoy se
curan las enfermedades venéreas. Es cierto que algunas veces se curan, pero no
siempre.
Algunos que
se creían curados se casaron, y después tuvieron que sufrir con horror las
trágicas consecuencias de su enfermedad[58] .
El estudio
realizado por
La sífilis,
que pareció completamente aniquilada, vuelve a levantar cabeza, y en forma
bastante intranquilizadora[60] .
Lord
Stonham, Subsecretario laborista del
Ministerio de Gobernación inglés, habló en un discurso, ante la Asamblea de
Médicos Británicos, del creciente aumento de las enfermedades venéreas a pesar
de los adelantos de la Medicina[61] .
Según
recientes declaraciones del Jefe Provincial de Sanidad de Madrid, Dr. Fernández Turégano, las enfermedades
venéreas se han disparado[62] .
Estadísticas de Sanidad afirman que se dan mil casos mensuales hoy en
España[63]
«Cincuenta millones de norteamericanos están infectados de herpes genital, de dolor intenso y terriblemente molesto»