IGLESIA

 

37.- La Iglesia Católica ha sido fundada por Jesucristo para la salvación de toda la humanidad.

 

37,1. Cristo fundó su Iglesia para que continuara su misión salvadora en la Tierra hasta el fin del mundo[1] .

«La hizo depositaria de toda su doctrina y de los demás medios de salvación que quiso dar a los hombres»[2] .

 

La Iglesia Católica es la única fundada por Cristo-Dios. Todas las demás Iglesias y religiones han sido fundadas por hombres.

 

La perpetuidad de la Iglesia Católica puede considerarse como un auténtico milagro. Podría decirse que es un milagro que un pobre aldeano, como era Jesucristo, sin más ayuda humana que doce pescadores ignorantes, y sin armas de ninguna clase, transformara un imperio tan poderoso como el Imperio Romano, derribara sus ídolos falsos, acabara con sus costumbres y con sus vicios, y lo hiciera caer de rodillas adorando a un judío ajusticiado en un patíbulo.

 

El Imperio Romano ha sido el imperio más poderoso que ha conocido la Historia.

El dominio universal de Roma duró 1.200 años.

Pues bien, en el momento cumbre de su poderío, no sólo no pudo evitar que se extendiera el cristianismo, sino que a pesar de sus diez sangrientas persecuciones -que duraron, con altibajos, 249 años y en las que murieron más de 100.000 mártires[3] -, había el cristianismo adquirido tanta fuerza que en el Edicto de Milán (febrero del año 313), el paganismo dejó de ser la religión oficial del Imperio Romano y se concedió la paz a la Iglesia.

 

Más tarde, el Emperador Teodosio el Grande, español de nacimiento, en el 380[4]  constituyó el cristianismo en religión oficial del Imperio Romano. ¿No es esto maravilloso y único?

 

Y esto predicando una doctrina completamente opuesta a las pasiones humanas. La Iglesia Católica predica el perdón, el desprendimiento de los bienes materiales y la pureza de costumbres[5] .

  

    Hoy, «terminada la persecución sangrienta del comunismo, la hostilidad persiste por parte de ciertas mayorías parlamentarias y de muchos medios de comunicación que, a través de algunas leyes, de la prensa, del arte y de las pantallas de todo tamaño, inculcan a las multitudes cristianas y no cristianas criterios, valores y conductas diametralmente opuestas a las enseñanzas seculares de la IGLESIA. Y ésta, inexplicablemente, sobrevive, se purifica y se expande hoy como ayer»[6].

 

«Hoy, en los países democráticos, prosigue la persecución, si bien con otras formas más civilizadas, pero no menos eficaces.

»No se trata de crear mártires, sino apóstatas.

»No de quitar la vida, sino de esfumar poco a poco la fe.

»Para ello utilizan todos los medios, desde la educación, mediatizando los derechos de los padres a elegir el tipo de educación de sus hijos, hasta los medios de comunicación social: revistas, prensa, cine, radio, televisión, etc., que presentan como progresistas e imitables actitudes y conductas opuestas a la moral cristiana: amor libre, infidelidad conyugal, relaciones sexuales prematrimoniales, aborto, divorcio, homosexualidad, agnosticismo, ateísmo, etc.

»Saben muy bien que la corrupción de costumbres asfixia la fe»[7] .

 

Con razón León XIII llama a la Iglesia, en su encíclica Inescrutabili,  “Madre de la Civilización” pues no hay ninguna institución en el mundo, en el campo de la cultura, que merezca tanta gratitud de la Humanidad como la Iglesia Católica. Y Fallmeyer: “La Europa occidental es creación de la Iglesia latina”[8] .

 

La abolición de la esclavitud comienza con la carta de San Pablo a Filemón.

En aquel tiempo era inconcebible que alguien tratara a un esclavo como a un hermano, como recomienda San Pablo.

 

A partir del año 313, cuando el cristianismo pasa a ser la religión oficial del Imperio Romano, aparecen las primeras leyes a favor de los esclavos; y fue durante la Cristiandad de la Edad Media cuando la esclavitud que se había conocido hasta entonces fue dando paso a la servidumbre del sistema feudal.

En 1537 el Papa Pablo III publicó una Bula prohibiendo la esclavitud de los indios.

 

No hay en el mundo nada más grande que la Iglesia Católica.

A pesar de las terribles persecuciones que ha padecido, en los casi dos mil años que lleva de existencia, siempre ha triunfado.

No ha habido religión más perseguida, ni tampoco más victoriosa. Los grandes imperios y los crueles perseguidores han pasado, pero ella sigue en pie.

 Es que Cristo le prometió que duraría hasta el fin del mundo, y que los poderes del infierno nunca podrían vencerla[9] . La Iglesia podrá ser combatida, pero jamás será vencida.

La promesa de la protección de Cristo se refiere no sólo de los enemigos externos, sino también de los internos, como serían las desviaciones doctrinales.

 

Muchos perseguidores de la Iglesia han afirmado que acabarían para siempre con ella. Sin embargo, ellos fueron los que acabaron; no la Iglesia. Lo mismo ocurrirá con todos los perseguidores del presente y del futuro.

 

Los emperadores romanos, Nerón, Decio y Diocleciano, martirizaron a miles de cristianos.

Ellos tres están en la tumba, y el cristianismo sigue en pie dos mil años después.

 

También Hitler y Stalin quisieron acabar con el catolicismo. Ellos están en la tumba, y la Iglesia Católica sigue en pie.

 

Lo mismo pasará con los que hoy combaten a la Iglesia en España. Todos ellos irán a la tumba y la Iglesia quedará en pie, pues Cristo ha prometido que ella durará hasta el fin de los tiempos; y contra Dios no puede nadie.

 

«Es aterrador contemplar que la mayoría de los hombres viven al margen de sus deberes religiosos. Muchísimos lo niegan con descaro; otros muchos lo olvidan.

» ¿Cuántos son los hombres que ponen a Dios en su sitio?

»¿Cuántos son los que le aman sobre todas las cosas, como manda el primer mandamiento?[10] .

»La mayoría de los hombres no tienen para con Dios otra cosa que frialdad, apatía e indiferencia.

»Incluso se llega a combatir a Dios, a declararle abiertamente la guerra. Se intenta destronarlo y arrancarlo de las inteligencias y de los corazones. Se hace burla de Él y de sus leyes. Se le insulta y se le blasfema»[11] .

 

El que odia a Dios le niega con los labios y le confiesa con el corazón; porque lo que no existe no se puede odiar. Lenin decía que él odiaba a Dios como a un enemigo personal[12] .

En Rusia, después de 70 años de comunismo ateo en el poder, «persiste la fe religiosa de millones de seres contra quienes se ha usado toda suerte de métodos para arrancársela: muerte, prisión, Gulag, ucases, propaganda, educación y coacciones sociales y políticas en carreras, empleos y promociones»[13] .

Solamente el 20% de la juventud se reconoce atea[14] .

«La tercera parte de los ciudadanos de la URSS practican, en cierta medida, el cristianismo»[15] .

 

Incluso Stalin, que ha sido uno de los más feroces perseguidores de la idea de Dios en nuestro tiempo, no pudo evitar el que se hiciera cristiano el número uno del Kremlin, Georggi Malenkov[16] .

Y que su hija Svetlana se bautizara en 1962, a los 38 años de edad, y que dijera: «Cuando me hice mayor me di cuenta de que es muy triste vivir sin Dios en el corazón»[17] . Desde 1993 es religiosa en Italia[18] .

 

Eduardo Shevardnadze, antiguo Ministro de Asuntos Exteriores de la URRS y ateo, como cualquier comunista, se ha convertido al cristianismo y se ha bautizado. Ha colocado en su despacho un icono de la Santísima Virgen[19].

 

Según el diario soviético «Sovietsa Ya Kirghizia» la persistencia de los sentimientos religiosos en la URSS comienza a ser un serio problema político. «La favorable acogida de la religión por parte de los comunistas y la juventud del Komsomol suscita particular inquietud»[20] .

Ya en 1986 el Dr. Luka Brajnovic dijo: «A pesar de la propaganda ateísta generalizada, existe un renacimiento religioso, especialmente entre los jóvenes».

El propio Director del Instituto del Ateísmo Científico de la Academia de Ciencias de Moscú, Víctor Ivanovich Gorodash, reconoce que «últimamente ha aumentado notablemente el número de creyentes con título universitario y académico.

»La gente joven cada vez se interesa más por las cuestiones religiosas. Las iglesias en nuestro país están frecuentadas por muchos jóvenes y personas cultas, signo evidente de que la fe religiosa, a los 70 años de la revolución de octubre, y contrariamente a todas las previsiones, no se ha apagado»[21] .

 

Tatiana Gorisschewa, Catedrática de Filosofía en la Universidad de Leningrado, y militante del Partido Comunista ruso, se convirtió al catolicismo al conocer que Dios es Padre Perdonador.

 

Fue muy curiosa la foto que publicó ABC[22] en la que el ex-presidente de la URSS, Mijail Gorbachov, está besando a su esposa Raisa, recién fallecida, y sobre el cadáver de ella hay un icono de la Santísima Virgen. Este detalle indica la fe que lucía en el fondo de sus corazones, a pesar de los muchos años que este matrimonio vivió bajo el régimen comunista ateo.

 

Recientemente, en los años 1990-1991, hemos visto derrumbarse el comunismo en todas las naciones del Este Europeo, y resurgir la religión después de setenta años de persecución religiosa sangrienta en la Unión Soviética. Durante la revolución bolchevique fueron asesinados 200.000 religiosos[23] .

 

Según Curtois en su libro El libro negro del comunismo, las víctimas directas del comunismo llegaron a ochenta y cinco millones[24].

 

En la guerra civil española (1936-39) de los «casi diez mil mártires» (pg. 193), «casi siete mil eclesiásticos y unos tres mil seglares» (pg.356) asesinados por los marxistas, doscientos veintinueve han sido beatificados por Juan Pablo II[25].

 

El 11 de marzo del año 2001 Juan Pablo II beatificó otros 233 nuevos mártires de la persecución religiosa del año 1936 en España.

En la ceremonia de beatificación dijo lo siguiente: «Eran hombres y mujeres de todas las edades y condiciones: sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas, padres y madres de familia, jóvenes seglares. fueron asesinados por ser cristianos. Pagaron con su sangre el odio a la fe y a la Iglesia. No estuvieron implicados en luchas políticas.

 Murieron únicamente por motivos religiosos»[26] .

 

Vicente Cárcel ha publicado una documentada historia de esta persecución.

Todos estos mártires fueron asesinados por ser católicos.

Ninguno luchó con armas contra nadie.

Fueron testigos de la fe, pues sufrieron el martirio a causa de su fe. Otros fueron víctimas de una represión política y venganzas personales.

 

 «La persecución religiosa fue anterior al 18 de julio de 1936, no sólo por la quema de iglesias y conventos en mayo de 1931, sino también por el asesinato de sacerdotes y religiosos en la revolución comunista de Asturias en octubre de 1934» (pg. 16).

»La prensa de aquellos años demuestra que quienes empezaron los atentados fueron los socialistas» (pg.17). «Los rojos pretendían descristianizar a España»: Cardenal Tarancón (pg.275).

»La saña antirreligiosa de los milicianos llegó a aberraciones como fusilar la imagen del Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles en Madrid, y la exhibición pública de ataúdes abiertos con los esqueletos de las monjas salesas en Barcelona. Estas fotos las publicó la prensa mundial (pg.236).

»Con la expulsión de los jesuitas Azaña «consiguió evitar la disolución de las órdenes religiosas entregando sólo a los jesuitas al paladeo de los masones», dijo el ministro republicano Claudio Sánchez Albornoz (pg.72).

 

El cardenal Swiatek arrestado por la KGB, encerrado en la prisión de Minsk y diez años de trabajos forzados en Siberia dice: Stalin eliminó el 90% de los sacerdotes[27] .

Por orden de Stalin siete millones de ucranianos murieron de hambre, sólo por el hecho de ser católicos[28] .

 

En la Rusia soviética se cerraron catorce mil templos[29] .

En Moscú, sólo en un año, (1935), se imprimieron once millones de libros ateos[30] .

Pero el comunismo no ha podido con la fe. Contra Dios, no puede nadie.

El 3 de Septiembre de 1997 se inauguró en Moscú la nueva catedral de El Salvador, en el mismo lugar donde estaba la que dinamitó Stalin en 1931 en su campaña contra la religión.

La nueva catedral, copia perfecta de la antigua, se ha levantado en dos años y medio, mientras que la antigua se tardó en construir cuarenta y cuatro años[31] .

 

 «El gran error del marxismo fue creer que la actitud religiosa no era más que un fenómeno del medio. (...) Sin embargo, en setenta años, las nuevas condiciones del medio [en la Unión Soviética] no han podido hacer desaparecer el fenómeno religioso. (...) Porque no es del medio sino de las entrañas de la persona de donde procede el fenómeno religioso»[32] .

 

Chesterton habla de «las cinco muertes de la fe»: el arrianismo, el gnosticismo, la filosofía nominalista, el renacimiento pagano y el indiferentismo religioso de hoy. Pero la Iglesia siempre ha renacido, porque Dios sabe cómo salir de la tumba. «Según todas las apariencias la fe dejó de reinar en el mundo. Dicho de un modo más vulgar, la fe fue echada a los perros. Pero en cada uno de estos casos no pereció la fe, sino que perecieron los perros»[33] .

 

37,2. No hay que confundir lo que llamamos la iglesia del pueblo (que es el templo, es decir, el lugar donde se reúnen los católicos para sus actos religiosos), con la Iglesia Católica (que es el Pueblo de Dios formado por el conjunto de todos los católicos del mundo entero bajo la autoridad del Romano Pontífice)[34] .

Los católicos formamos una gran familia porque, por la fe y el bautismo, hemos sido hechos hijos de Dios y hermanos de Jesucristo.

 

37,3. Jesucristo fundó una sola Iglesia: «Habrá un solo rebaño y un solo Pastor»[35]

Esta Iglesia es la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Todas las demás Iglesias y religiones están equivocadas.

Unas, porque no reconocen al verdadero Dios -como el Budismo-; otras, porque se separaron de la Iglesia verdadera -como el Protestantismo-.

 

Debemos rezar por los no católicos, para que se conviertan, y ellos y nosotros nos unamos en la única y verdadera Iglesia de Cristo que es la Católica.

 

Algunos dicen que Cristo no pretendió fundar una Iglesia. Entonces, ¿por qué reunió los Apóstoles y les mandó a predicar por todo el mundo? ¿Por qué le dijo a Pedro que él sería la piedra fundamental de su Iglesia?

 Decir que Cristo no pretendió fundar una Iglesia es tan ridículo como decir que no quiere fundar una familia uno que compra una casa, contrae matrimonio y tiene muchos hijos.

 

En el decreto del Concilio Vaticano II sobre el ecumenismo, en el que se dan normas a los católicos para que traten con comprensión y cordialidad a los hermanos separados, se dice que el deseo de unión no debe llevarnos a callar o disimular las discrepancias:

«Es totalmente necesario que se exponga con claridad toda la doctrina. Nada es tan ajeno al ecumenismo como el falso irenismo que pretendiera desvirtuar la pureza de la doctrina católica, y oscurecer su genuino y verdadero sentido»[36] .

 

Por eso vamos a ver aquí las razones por las cuales creemos que la Iglesia Católica es la que Cristo fundó, mientras que las Iglesias Protestantes no reúnen las condiciones necesarias para ello. No con ánimo de ofender a los que son protestantes, sino con el deseo de exponer a todos la verdad.

 

Según el Primer Concilio de Constantinopla, celebrado el año 381, la Iglesia, tal como la fundó Jesucristo, tiene cuatro notas características, es decir, cuatro señales distintivas, que son cuatro propiedades esenciales que, todas juntas, son exclusivas y manifestativas de la verdadera Iglesia de Jesucristo.

 Estas señales distintivas, estos atributos, son: unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad[37] .

 

37,4. Es decir, según la mente de Cristo, su Iglesia debe ser:

 

UNA: Jesucristo no fundó más Iglesia, que la que fundó sobre San Pedro: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra (San Pedro) edificaré mi Iglesia»[38] . Jesucristo habla en singular, es decir, de una sola Iglesia.

 

«En el mundo semita el nombre es la persona misma. (...) Cambiar el nombre era indicio de imponerle otra personalidad»[39] .

 

En la lengua aramea, que Jesús hablaba, Pedro y piedra se dicen con la misma palabra: Kefá. Jesús hace un juego de palabras para expresar que Pedro es la piedra fundamental de su única Iglesia.

 

Como dice San Jerónimo, Mateo escribió en arameo, y en arameo Kefá significa roca.

Se trata, naturalmente, de una piedra grande, de una roca; pues sobre una piedrecita no se puede edificar nada.

 

La autenticidad de estas palabras ha sido negada de diversas maneras por críticos protestantes. Pero recientemente el célebre teólogo protestante Oscar Cullmann, la ha confirmado de la manera más convincente[40] .

«Nadie acepta hoy la teoría de la interpolación posterior, por su carácter semítico y porque aparece en todos los códices»[41].

 

Cristo cambió a Pedro su nombre de Simón por el de Pedro, piedra, roca  (kefá)  porque lo iba a hacer fundamento de su Iglesia.

Cuando en la Biblia Dios cambia el nombre de alguien es porque esta mutación es efectiva de lo que el nombre significa[42] .

 

Jesucristo quiere ser el único Pastor del único rebaño que es su Iglesia[43] .

Este rebaño se lo entregó a San Pedro antes de partir de este mundo[44] 

Y ya nos advirtió Él que todo reino desunido no subsistirá, se arruinará[45] ; es decir, que si la Iglesia debe  permanecer hasta el final de los siglos, debe permanecer una.

 

SANTA: Santificar -o dar la vida de gracia- fue el primer objetivo de la venida de Cristo[46] , y por lo tanto santificar es el primer objetivo de la Iglesia[47] , que lo hace por medio de los sacramentos.

 

Dice San Pablo que «Cristo amó a su Iglesia y se sacrificó por ella para santificarla..., para hacerla santa»[48] . «Cristo nos  eligió para que seamos santos»[49] .

 «Ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación»[50] . El mismo Jesucristo dijo que Él había venido «para que el mundo se salve»[51] . «He venido, dice el Señor, no para juzgar al mundo, sino para salvarlo»[52] .

Al enviar a sus Apóstoles por el mundo les dijo: «Id y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todas las cosas que Yo os he mandado»[53] . «Predicad a todas las criaturas: el que creyere y se bautizare, se salvará; pero el que no creyere, será condenado»[54] .

 

La Iglesia fundada para llevar los hombres a la gloria debe ser santa, porque el camino de la salvación es la santificación.

 

CATÓLICA: El nombre de católica se remonta a principios del siglo II[55] . La empleó San Ignacio de Antioquía, discípulo del apóstol San Juan.

 

«Católica» significa «universal»[56] : Jesucristo fundó su Iglesia para todos los hombres y para todos los tiempos: «Predicad a todas las gentes»[57] , «por todo el mundo»[58] , «Yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos»[59].

 

Esto evidentemente supone que los Apóstoles tendrían sucesores, pues ellos, en su corta vida, ni podían predicar por todo el mundo y a todas las criaturas, ni iban a vivir hasta el fin del mundo.

 

APOSTÓLICA: La Iglesia verdadera tiene que entroncar con los Apóstoles, en quienes Cristo fundó su Iglesia[60] . A ellos dio su potestad: «Yo os envío a vosotros»[61], «quien a vosotros oye a Mí me oye»[62] .

 

 

37,5. Evidentemente Jesucristo fundó su Iglesia para que permaneciera hasta el fin de los tiempos: «Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos» [63]

Esto quiere decir que la Iglesia fundada por Cristo es indefectible.

Durará hasta el último día, y permanecerá tal como fue constituida por Cristo. Si ella llegara a desaparecer, o si se transformara en otra distinta, la asistencia de Cristo habría faltado, o Cristo habría sido impotente.

 

Pues, bien, la Iglesia Católica es la única que tiene las cuatro señales distintivas que Cristo puso en su Iglesia.

 

37,6. La Iglesia Católica es UNA en su doctrina, en su gobierno y en sus sacramentos[64] .

 

Unidad de fe: nuestro Credo es el mismo desde hace dos mil años.

 

Unidad de doctrina, creída unánimemente por los mil millones de católicos, de todas las razas, culturas, lenguas y regiones del mundo entero.

 

Unidad de gobierno, con una Cabeza Universal: el Romano Pontífice.

 

Unidad de sacramentos, que son exactamente los mismos para los católicos de todo el mundo.

 

Unidad de doctrina de todos los Obispos unidos al Papa.

Esta unidad no se rompe aunque algunos la abandonen.

La unidad está en los unidos a la Cátedra de Pedro.

La unidad en lo esencial no impide la variedad en lo accidental.

 

«Los hermanos separados, sin embargo, ya particularmente, ya sus comunidades y sus Iglesias, no gozan de aquella unidad que Cristo quiso dar a los que regeneró y convivificó en un cuerpo y en una vida nueva»[65].

 

«Estas Iglesias y comunidades eclesiales, por la diversidad de su origen, de su doctrina y de su vida espiritual, discrepan bastante, y no solamente de nosotros, sino también entre sí»[66] . No se ponen de acuerdo ni siquiera en el número de los sacramentos[67] .

 

La libre interpretación de la Biblia de los protestantes, lleva naturalmente a multitud de errores, herejías y a la desunión.  De ahí que haya más de 2.000 denominaciones protestantes, catalogadas  en el Oxford University Press World Christian Encyclopedia[68].

 

La interpretación individual de la Biblia lleva a un subjetivismo arbitrario que hace prácticamente imposible la unidad de doctrina.

 

Entre ellos reina un tremendo desbarajuste doctrinal sobre lo que hay que creer o no creer[69].

 

En cambio, el Magisterio de la Iglesia, lleva a la unión.

Esta unión de doctrina se lleva a cabo mediante la autoridad infalible del Papa y de los Concilios.

Todos los Concilios son doctrina de la Iglesia; pero el Concilio Vaticano II es especialmente el Concilio de la Iglesia, porque hizo de la Iglesia el objeto central de sus deliberaciones.

Por lo mismo el Concilio Vaticano I fue el Concilio del Papa, Trento el de la Contrarreforma, Éfeso el de la Virgen y Calcedonia el de Cristo.

 

Las denominaciones protestantes son independientes unas de otras.

Las Iglesias Protestantes de hoy vienen de Lutero, Calvino y Enrique VIII[70] 

Del luteranismo salieron las Iglesias Evangélicas Reformadas.

Del calvinismo, los Presbiterianos y los Mormones.

De los Anglicanos salieron los Metodistas, los Episcopalianos, los Pentecostales, los Bautistas, los Adventistas, y de éstos los Testigos de Jehová[71] .

 

Entre los protestantes hay muchísimas divisiones en la determinación de cuáles son los puntos fundamentales que hay que creer. No se ponen de acuerdo ni en el número de los sacramentos, ni en la eternidad del infierno , ni siquiera en la divinidad de Jesucristo[72].

 

Recientemente se ha despertado en el protestantismo un movimiento de unión, pues comprenden que Cristo estableció la unidad de su Iglesia.

 

Ha surgido en ambientes protestantes el deseo de un Magisterio que unifique la enorme disparidad de opiniones entre los protestantes.

 

Así se lo oí en una conferencia en El Puerto de Santa María, el 10 de Enero de 1998 al P. Eduardo López Azpitarte, S.I. Profesor de la Facultad Teológica de Granada.

 

Este movimiento suscitado en el protestantismo hay que agradecerlo a Dios, porque puede ser el camino eficaz para llegar a la unidad que Cristo pidió al Padre para su Iglesia[73] .

El Concilio ha reconocido que es un movimiento «inspirado por el Espíritu Santo»[74] 

 

Debemos orar mucho para que pronto sea una realidad el deseo de Jesús: que todos los que creemos en Él formemos «un solo rebaño con un solo pastor»[75] .

 

En la Alta Iglesia Anglicana se cree que la Santísima Virgen es Madre de Dios, tienen imágenes de Ella en sus iglesias, y se le canta la misma Salve que los católicos.

 

Recientemente ha habido una aproximación entre católicos y luteranos.

El día 2 de noviembre de 1999 firmaron en Augsburgo, el Cardenal Edward Cassidy, en nombre de la Iglesia católica, y el obispo luterano Christian Krause, en nombre de la Federación Luterana Mundial, un documento conjunto sobre la doctrina de la justificación.

En él se dice en ANEXO, 2, c:

«c) La justificación tiene lugar sólo por gracia». Pero: «La obra de la gracia de Dios no excluye la acción humana».

 

Y en el texto de la DECLARACIÓN:

 

»27. En la interpretación católica también se considera que la fe es fundamental en la justificación. Porque sin fe no puede haber justificación.

 

»37. Juntos confesamos que las buenas obras, una vida cristiana de fe, esperanza y amor, surgen después de la justificación y son fruto de ella. (...) Tanto Jesús como los escritos apostólicos amonestan al cristiano a producir las obras del amor.

 

»38. Según la interpretación católica, las buenas obras, posibilitadas por obra y gracia del Espíritu Santo, contribuyen a crecer en gracia para que la justicia de Dios sea preservada y se ahonde la comunión en Cristo. Cuando los católicos afirman el carácter “meritorio” de las buenas obras, por ello entienden que, conforme al testimonio bíblico, se les promete una recompensa en el cielo. Su intención no es cuestionar la índole de esas obras en cuanto don, ni mucho menos negar que la justificación siempre es un don inmerecido de la gracia, sino poner el énfasis en la responsabilidad del ser humano por sus actos.

 

»40. La interpretación de la doctrina de la justificación expuesta en la presente declaración demuestra que entre luteranos y católicos hay consenso respecto a los postulados fundamentales de dicha doctrina»[76].

 

 El Papa Juan Pablo II, en su tradicional cita dominical con los miles de peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro, dijo de este documento: «Si bien la declaración no resuelve todas las cuestiones relativas a la enseñanza de la doctrina de la justificación, expresa un consenso sobre verdades fundamentales de esta doctrina»[77] .

 

«La unidad de la Iglesia no excluye en ella una legítima diferenciación»[78] .

«Dentro de la comunión eclesiástica existen, legítimamente, Iglesias particulares que gozan de tradiciones propias»[79] , permaneciendo fieles al Magisterio de la Iglesia; pues ha habido algunas disensiones en el seno de la Iglesia que han producido rupturas de la comunión eclesial. «Los fieles deberían apartarse de los pastores que se desviaran»[80] .

 

37,7. La Iglesia Católica es SANTA en su doctrina, en su moral, en sus medios de santificación -los sacramentos- y en sus frutos. No quiere esto decir que todos los católicos sean santos. Esto es imposible, dada la libertad humana[81] .

 

La Iglesia condena la mala conducta de toda persona.

Precisamente los malos, lo son por no cumplir lo que manda la Santa Iglesia Católica.

No se puede atribuir a la Iglesia los pecados de los malos católicos.

No es la fruta podrida caída de un árbol sino la madura que cuelga de sus ramas lo que manifiesta la bondad de ese árbol.

«Cristo no fundó su Iglesia para reunir santos, sino para formarlos»[82] .

 

«Es incomprensible, en los que acusan a la Iglesia, que habiendo en ella tanta grandeza, sólo se fijen en lo malo. Esto es tan ridículo como si a un  árbol cuajado de frutos