7.
El hombre se diferencia del animal
en que tiene un alma inteligente.
7,1. Dice el
Concilio Vaticano I: «Desde el principio del tiempo creó Dios de la nada la
criatura espiritual y corporal, esto es, la angélica y la mundana, y luego la
humana constituida de espíritu y cuerpo»[1] .
«El alma
humana fue creada por Dios directamente de la nada»[2] .
Dice la
Biblia que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. «Al hombre se le llama
imagen de Dios por razón de su espíritu»[3] .
«El hombre
vive por su alma»[4] . El
alma vivifica al cuerpo. El alma es la fuente de la vida del
hombre[5] . El
alma es el principio vital del hombre[6] . Esto
pertenece al depósito de
La
existencia del alma es una cosa tan clara que no se puede dudar de ella en sana
Filosofía. «Cada vez es mayor el número de científicos que, en el tratamiento de
la realidad existencial del alma humana, se alejan del dogma materialista que
prohíbe terminantemente el hablar siquiera de ella, bajo el pretexto de que está
demostrado “científicamente” su no existencia»[8] .
El alma es
«el principio espiritual del hombre»[9] .
El alma es la parte espiritual del
hombre que sobrevive al cuerpo, y es la sede de las operaciones
espirituales como, por ejemplo, el raciocinio.
Que la
dualidad alma-cuerpo sea de origen platónico no excluye que también sea doctrina
revelada. San
Pablo[10] desglosa el
ser humano en los elementos que lo componen. La psijé (alma) aparece como distinta
del cuerpo (soma)
[11] .
Es de
advertir que la palabras hebreas «basar» (carne) y «nefesh» (alma) expresan dos
aspectos de la misma persona humana en su conjunto. Y es que en el hebreo
bíblico no se pueden buscar términos filosóficos propios de una antropología
posterior[12] .
«El alma es
parte de un todo que muestra su composición dual por la diversidad de funciones
con mutuas influencias, pero con resultados inconfundibles y propios de cada
parte (...). Es una realidad no material responsable de la actividad consciente
y libre del hombre»[13]
«Karl Popper, una de las primeras figuras de
»Y John Eccles, Premio Nobel de Medicina, por
sus investigaciones acerca del cerebro, comparte con Popper el rechazo del materialismo y admite
la existencia en el hombre de un alma espiritual»[14] .
«Personalmente me veo forzado a
creer que existe algo que podríamos llamar el origen sobrenatural de mi
irrepetible autoconsciente, o de mi irrepetible individualidad o
alma»[15] .
«Tenemos que reconocer que el Yo es el efecto de una creación sobrenatural, de
eso que en el sentido religioso se llama alma»[16] .
«El alma es
la “forma”, la estructura óntica del hombre. Aquello que le hace ser,
precisamente, hombre. Es algo real; es decir, como indica la definición de real:
existencia efectiva y verdadera»[17].
Llamamos
alma al principio vital. Por eso, en absoluto, se podría hablar de alma
vegetativa en las plantas, de alma sensitiva en los animales y de alma racional
en el hombre. Pero la costumbre ha reducido el nombre de «alma» al principio
vital del hombre, que es intelectual, espiritual e
inmortal.
«El concepto
de alma
Yo me siento
la misma persona que cuando era niño. Sin embargo, los elementos materiales de
mi cuerpo han variado y se han transformado.
Es cosa
sabida que las células del cuerpo humano se regeneran periódicamente. Incluso
las neuronas que antes se creía que no se regeneraban, pero recientes
investigaciones han demostrado que también se
regeneran.
Así lo
afirma la prestigiosa revista del Instituto Nacional de la Salud de Estados
Unidos, y el Profesor de Neurología del Johns Hopkins Hospital Dr. Douglas Kerr[19].
Es decir,
que a los cincuenta años no tengo nada de la materia del cuerpo que tenía a los
veinte. Sin embargo mi YO ha permanecido. Yo me siento la misma persona. Hay
algo en mí que da continuidad a mi ser. Es el alma. El alma me da conciencia de
mi «yo». Por ella pienso y quiero con libre albedrío[20] .
Dice
Julián Marías[21] :«El alma es lo que
designa
«Parece que
algunos no se atreven ya a hablar del alma. Algunos sacerdotes evitan la
respetable fórmula del catecismo como si nos encontráramos ante un elemento de
la filosofía griega, extraño a la revelación; ante una descomposición de la
realidad humana, de hecho indivisible...
Evidentemente toda una parte
de la enseñanza de la Iglesia se encuentra de este modo comprometida, y se
desvanecen varios aspectos esenciales de la fe a falta de la idea de alma que
les daba consistencia y expresión...
La
existencia del alma, principio espiritual, inaccesible a toda corrupción, forma
parte de la doctrina de la fe»[22] .
El hecho de
que la dualidad alma-cuerpo responda a una mentalidad griega no significa que no
pueda responder también a la verdad revelada. «No puede suponerse que sólo las
categorías semíticas sean instrumento apto para la revelación de Dios. Dios ha
hablado en
Por otra
parte, «este esquema cuerpo-alma como realidades que constituyen al hombre, pero
que son separables entre sí, se encuentra en las palabras de Jesucristo: No tengáis miedo de los que pueden matar el cuerpo,
pero no pueden matar el alma[25] . Aquí
se da una respuesta clara»[26]
Dice el
teólogo alemán Ratzinger, Prefecto
de
Como dice
Malebranche «el hombre tiene un
cuerpo, pero no es un cuerpo». El sujeto que posee es diferente a la cosa
poseída[28] . El
hombre es algo más que su cuerpo. «Es el espíritu el que nos hace personas. Sin
él no seríamos más que materia. Seríamos puros
animales»[29] .
Uno de los
hombres más eminentes de la ciencia británica contemporánea es Sir Francis Walshe, dice: «Creo que tenemos
que volver al antiguo concepto de alma espiritual: esa parte integral de la
naturaleza del hombre que es algo inmaterial, incorpóreo, sin la cual no se es
persona humana».
Y C. S. Lewis, Profesor de la Universidad de
Oxford, dice: «La naturaleza es absolutamente incapaz de producir el
pensamiento... Ese elemento sobrenatural en el hombre, demuestra que existe algo
más por encima y más allá de la Naturaleza»[30] .
El neurólogo
australiano John C. Eccles, Premio
Nobel, dice: «Los fenómenos mentales trascienden claramente los fenómenos de la
Fisiología y la Bioquímica»[31]
El 17 de
mayo de 1979,
G.
Deutzenberg ha demostrado que la palabra griega
psigé tiene que ser
traducida por «alma», y no por «vida»[33].
Finalmente
dice San Pablo que el hombre está
compuesto de cuerpo y alma[34] .
7,2.
El alma no se ve. Pero hay cosas
que existen aunque no se vean ni se sientan, como la presión
atmosférica.
Dicen que un
cosmonauta ateo hablaba con un neurocirujano católico. El ateo le
dijo:
- Me he
paseado entre las estrellas y allí no me he encontrado con
Dios.
El católico
le contestó:
- Y yo he
operado muchos cerebros y nunca me he encontrado un
pensamiento.
El alma no
se ve porque es espíritu, y no todo se ve con los ojos de
Para saber
si por un cable pasa la corriente eléctrica, intercalas una bombilla. Si se
enciende, entonces conoces, por los efectos luminosos, la existencia de la
corriente; pero tú no has visto
Si detrás de
una tapia ves una columna de humo, sabes que allí hay fuego; tú no ves el fuego,
pero lo conoces por su efecto: el humo.
Al ver un
río pienso en la existencia de un manantial sin verlo. Rutherford y Bohr conocieron el átomo sin
verlo, por los datos obtenidos.
La
existencia del alma la conocemos por sus
efectos.
El alma
humana es la base de la vida y de
El alma es
lo que más vale de la persona humana. El valor material del cuerpo humano no
llega a veinticinco pesetas.[35]
7,3. El
alma, para pensar, se sirve del
cerebro como de un instrumento[36] ; pero
el cerebro sin alma que lo vivifique, no hace nada; está muerto. Es una bombilla
sin corriente. Si el cerebro piensa, es por el alma.
La
diferencia entre el cerebro de un muerto y el de un vivo es que uno tiene alma y
el otro no[37] .
El buril que
graba en la piedra una sentencia filosófica es un instrumento necesario, pero no
es la causa de la sabiduría de la sentencia.
El cerebro
Después de
un concierto se felicita al violinista, no al violín; aunque el violinista
haya necesitado el violín.
El cuadro de
las lanzas de Velázquez no se debe
al pincel. Se debe al artista, al pintor, a Velázquez. Es verdad que Velázquez con una escoba no lo hubiera
pintado. Velázquez necesitó el
instrumento del pincel. Pero el autor del cuadro no es el pincel, sino el
artista. El cerebro es instrumento del alma. Por eso el cerebro para pensar
necesita del artista, el alma. Y si el cerebro está lesionado, el alma no
funciona bien. El alma y el cerebro se influyen mutuamente[38] .
Wilder
Penfield de la Universidad de Montreal, que
se dedicó toda su vida, como neurólogo y neurocirujano, al estudio de la persona
y del cerebro humano[39] ,
dice: «El cerebro se parece mucho a un ordenador. Sin embargo, la mente, el
espíritu, es algo independiente del cerebro. La mente no es un producto del
cerebro. La mente no es algo físico. Depende del cerebro pero no es el cerebro,
no es algo fisiológico. Ningún científico ha logrado demostrar que la mente
tiene explicación material»[40] .
«El
espíritu, inteligencia o mente, no es una producción material»[41] .
«No está
decidido, ni filosófica ni científicamente, que la mente sea el cerebro.
Filósofos como Popper, y entre
nosotros Zubiri, y neurólogos tan
altamente cualificados como Eccles,
Penfield,Sperry y otros, se oponen firmemente a la reducción de
la una al otro»[42].
«Si es
cierto que el cerebro puede ser comparado a una máquina provista de todos los
dispositivos electrónicos más perfectos y los conmutadores mejor ajustados, es
necesario, sin embargo, que le añadamos un operador: el alma»[43] .
En la
corteza cerebral hay treinta mil millones de células nerviosas[44] .
Querer comprender la mente humana estudiando sólo el cerebro, es como pretender
entender un programa de televisión estudiando sólo los transistores y los
circuitos integrados del interior del televisor. El programa de televisión
supone muchas horas de pensar de técnicos, programadores, realizadores,
etc.
Hoy se habla
de la, mal llamada, «inteligencia artificial» de los ordenadores, hasta el punto
de que Minsky ha dicho que «el
cerebro es una máquina de carne»[45] .
«Sólo
se le puede llamar de ese modo por un parecido con alguna de las funciones
razonadoras de quien sí es inteligente. Con su ayuda, la inteligencia puede
ejecutar razonamientos en tiempos imposibles para el ser humano por sí solo. La
inteligencia artificial, más que inteligencia, es instrumento de la
inteligencia. (...) Lo de las computadoras no es inteligencia, porque no van más
allá de lo que se les programa. No tienen realmente capacidad de analizar, sino
sólo de comparar lo que se les entrega como dato o situación con modelos que
también se les han dado para que ejecuten, o no, una operación u otra, según las
instrucciones también definidas previamente»[46] .
La máquina
puede calcular mejor que el hombre, pero es incapaz de sentimientos, y de
reproducirse[47] .
Una computadora electrónica puede diagnosticar
una enfermedad e incluso programar un tratamiento, pero no puede captar factores
psicológicos del enfermo, como el temor, la ansiedad, la frustración, etc., que
el médico puede captar y tener en cuenta. El ordenador no siente cariño, ni
alegría, ni remordimientos. El ordenador archiva datos, pero no tiene conciencia
ni iniciativa. Un magnetófono graba lo que se le dice, pero es indiferente a lo
que se le diga. Lo mismo se queda si se le cuenta un chiste que si se le
insulta. La persona humana, no.
«Los
procesos psíquicos no poseen ninguna de las propiedades que observamos en
El célebre
investigador cerebral del Hospital «Ramón y Cajal» de Madrid, el Dr. Rodríguez Delgado, Director del Centro
de Estudios Neurobiológicos, Académico de
«La mente
ostenta unas propiedades y unas facultades funcionales que rebasan lo puramente
biológico y fisiológico, y con mayor razón lo físico»[49]. Reducir el
pensamiento al cerebro material es como en un cuadro de Goya examinar el lienzo y los colores
yuxtapuestos, pero desconocer el arte, que es de orden espiritual. Lo mismo que
un libro es algo más que papel y tinta. Lo importante son las ideas que
transmite. Y esto es espiritual.
Recientemente se ha descubierto la
antimateria, pero ésta no debe confundirse con el espíritu. La antimateria es
materia de signo contrario: electrón positivo y protón negativo. Los actos
espirituales están en otro plano.
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8.-
Sin alma inteligente no podríamos
progresar.
8,1.
El hombre progresa porque tiene
inteligencia. El animal no progresa por-que no la tiene.
La vida de
las abejas que describió Virgilio
hace dos mil años, era exactamente lo mismo que la de hoy[50] .
Las
golondrinas construyen sus nidos hoy lo mismo que hace dos mil quinientos años,
según la descripción que entonces hizo Heródoto[51] .
En cambio,
el hombre, que empezó viviendo en cuevas, luego construyó chozas y cabañas, y
después casas, palacios y rascacielos. ¿ Qué diría un sabio de la civilización
antigua si resucitara hoy y se encontrara con inventos como el avión y el
submarino, la radio y la televisión, la corriente eléctrica y los «rayos X»
?
Con todo, es
evidente que el progreso técnico tiene un límite.
Hoy se ha
llegado a medir tiempos de millonésima de segundo, y espacios millones de veces
más pequeños que el diámetro de un cabello; pero es evidente que alguna vez se
llegará a un límite.
La proeza
técnica y científica más portentosa de nuestra generación ha sido el alunizaje
del Apolo XI norteamericano con
los cosmonautas Neil Armstrong, Edwin Aldrin
y Michael Collins, el
21 de Julio de 1969, cuando por primera vez en la historia de la humanidad el
hombre puso el pie en la Luna.
Menos
espectacular, pero también muy interesante, desde el punto de vista técnico, y
científico fue el lanzamiento del Lunik III
soviético que, rodeando la Luna, fotografió su cara oculta, que jamás
nadie había visto en toda la historia de
El hombre
-como tiene alma inteligente-, ve, observa, discurre y deduce. El animal -como
no la tiene- ve, pero no deduce nada. No sabe discurrir. El animal obra a
ciegas. Sigue los instintos que Dios le ha puesto, sin saber por
qué.
El instinto
es como una máquina automática. Funciona siempre
igual.
«Lo que
impropiamente solemos llamar inteligencia animal es su capacidad para moverse
entre estímulos»[53] . El
animal responde de la misma manera a los mismos estímulos que excitan sus
instintos. En cambio el hombre puede modificar sus respuestas al estímulo. Los
animales aprenden cosas por asociación de imágenes y sentimientos; pero no son
capaces de hacer un silogismo, un raciocinio. Se amaestran a base de palo y
golosinas.
Los
instintos animales tienen una memoria sensitiva que les impide repetir los
mismos errores.
La memoria
sensitiva es mera yuxtaposición de imágenes. Es algo muy distinto del raciocinio
humano en el que se afirma la correspondencia de dos ideas[54].
Pero la
memoria sensitiva de los animales no tiene nada que ver con la memoria
espiritual, propia del raciocinio humano, que permite al hombre pasar de lo
conocido a lo desconocido, y así hacer posible el progreso, ausente en los
animales.
Como los
animales no tienen inteligencia, tampoco engañan.
Los animales
tampoco tienen escritura. El hombre, con su alma inteligente, fue progresando
hasta inventar la escritura 3.000 años antes de Cristo. La escritura aparece casi
simultáneamente en Mesopotamia, en Egipto, en China y en la cultura maya en
Centroamérica. En un principio los signos cuneiformes mesopotámicos, los
jeroglíficos egipcios, etc. sólo representaban ideas. Más tarde se inventó el
alfabeto que fue uno de los grandes inventos de la humanidad, comparable a la
rueda, el fuego o la imprenta[55].
8,2. La
inteligencia humana nos permite
pasar de lo conocido a lo desconocido.
En un
iceberg los ojos sólo ven la novena parte de la montaña de hielo: debajo del
agua hay 8/9 partes que no se ven, pero que puedo conocerlas por mi
inteligencia.
En 1846
Leverrier descubre y localiza con
exactitud, sin haberlo visto jamás, el planeta Neptuno, calculando la desviación
de la órbita de Urano[56], que había
sido descubierto en 1781 por William
Herschel. El astrónomo alemán Galle dirigió su telescopio al lugar donde
Leverrier le indicaba y allí se
encontró con Neptuno[57]
En 1915 del
mismo modo, estudiando las irregularidades en la órbita de Neptuno, Lowell descubrió a Plutón que no pudo ser
visto hasta el 12 de marzo de 1930[58] por
Clyde Tombaugh que murió a los
noventa años en Mesilla Park (Nuevo Méjico) el 17 de Enero de
1997[59] .
Actualmente
se busca el Planeta X, que se supone a unos diez mil millones de kilómetros del
Sol[60] .
La
estructura del átomo, formado por neutrones y protones en el núcleo, y
electrones en la órbita, fue descubierta por Bohr y Rutherford mucho antes de que el átomo
pudiera ser visto. En la EXPO de Sevilla de 1993 pudimos ver un átomo de
hidrógeno aumentado mil millones de veces.
«El mesón y
el neutrino fueron previstos más de una década antes de haber sido
observados»[61] .
Paul
Dirac, Premio Nobel de Física, predijo la
existencia de los electrones positivos antes de su descubrimiento experimental
realizado por el norteamericano Anderson en 1932[62] .
En enero de
1972 se descubrió en la Sierra de Güéjar (Granada) un yacimiento de fósiles
marinos de una antigüedad de más de treinta millones de años, y a una altura de
más de mil metros. Esto indica que esas alturas estuvieron un día cubiertas por
el mar. Los ojos sólo nos dan la existencia de los fósiles, pero la inteligencia
nos dice que esos fósiles sólo el mar pudo dejarlos
ahí.
En 1769
James Watt, al ver levantarse
intermitentemente la tapadera de una olla puesta al fuego, dedujo la fuerza
expansiva del vapor de agua e inventó la máquina de vapor. Más tarde, en 1814,
Stephenson construye la primera
locomotora del mundo.
¿Cuándo un
gato ha inventado una locomotora por ver levantarse la tapa del puchero? Ningún
animal inventa nada. El hombre se diferencia del animal en que gracias a su
inteligencia domina a la Naturaleza: domina el frío y el calor con el aire
acondicionado, acorta la distancia con los medios de locomoción, aumenta el
poder de la visión del ojo con el microscopio, y el alcance del oído con la
radio, etc.
Sin embargo
los animales superan al hombre en la perfección de los sentidos: el águila ve
más que el hombre, el perro tiene mejor olfato que el hombre, y el mulo, más
fuerza. Incluso «algunos animales oyen infrasonidos (por debajo de los 20
ciclos), que el hombre no capta. Así se explica el desasosiego de muchos
animales poco antes de que se produzca un terremoto, pues captan las vibraciones
de baja frecuencia que preceden a la sacudida
sísmica
»Con
experimentos muy sencillos se puede comprobar que las abejas ven el
ultravioleta, un “color” totalmente indetectable e inimaginable para nosotros. Y
ciertas especies de serpientes ven el infrarrojo, igualmente inexistente para
nuestros ojos»[63].
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9.- Sin alma
inteligente no podríamos comprender las ideas abstractas, ni sentir el deber y
la virtud.
9,1. En el
hombre hay algo que no es materia; ilusión, emoción, odio, intuición esperanza,
etc. Tenemos capacidad para lo no material[64] . El
espacio y el tiempo son conceptos no materiales, no se captan con los sentidos,
pues ni se ven ni se tocan.
Espacio es lo que
hay entre las cosas; y tiempo es la duración del movimiento.
Si no hay cosas, no hay
espacio; y si no cambian, no hay tiempo.
Los sentidos
sólo captan lo material: con mis ojos puedo distinguir un triángulo equilátero
de otro isósceles o escaleno; pero con mis ojos no puedo captar
Hay cosas
que superan lo material. Yo puedo medir con aparatos la miopía y la sordera;
pero no el remordimiento.
Yo puedo ver
un hombre justo, pero no puedo ver la justicia que es una idea abstracta. Las
ideas abstractas las capta el entendimiento.
Los animales
al no captar ideas abstractas no pueden preocuparse de los problemas filosóficos o religiosos, que son
exclusivos del hombre.
El hombre,
por tener alma inteligente, comprende lo abstracto, lo que no se ve ni se toca,
lo que no es cuadrado ni redondo, lo que no tiene sabor ni color: la honradez,
la gratitud, el deber. Pues, ¿crees que te haría mucho caso un burro si le
hablaras del deber?
El burro
sólo obedece al palo. El animal nada sabe del deber, pues el deber no se ve ni
se toca; se entiende. Y el animal no tiene alma inteligente: ve y siente, pero
no entiende nada. El animal sólo tiene vida sensitiva. Se le puede educar y
amaestrar, pero a base de palo y golosinas. No entiende de razonamientos. No
capta relaciones de ideas. Sólo capta sensaciones: si tú te haces amigo del
perro de tu cuñado, el perro terminará por conocerte al verte, al olerte, o al
oír tu voz. Por sensaciones. Por los sentidos. Pero nunca te conocerá como
cuñado de su dueño. El animal sólo tiene conocimientos sensitivos, no puede
captar ideas.
Por instinto
de conservación el perro me puede conocer como amigo o como enemigo. Si me
conoce como amigo, mueve el rabo; si como enemigo, gruñe. Pero estos
conocimientos son sensitivos. Por un lenguaje inadecuado, a veces, se da a estas
sensaciones sensitivas un significado espiritual, y decimos que el perro tiene
alegría, por la satisfacción que siente junto a su amo; y que está triste cuando
lo pierde. Pero estos sentimientos son de orden sensitivo. Lo mismo que nuestro
bienestar depende de la temperatura de la habitación, lo cual es puramente
sensitivo.
Este
lenguaje inadecuado es muy frecuente. También decimos que el ordenador está
pensando, cuando lo que hace es buscar una palabra o un documento. Y esta
operación es puramente material, no tiene nada de reflexión, que es de orden
espiritual.
«Mientras
que nuestros sentidos son comunes con los animales, el entendimiento capaz de
raciocinio abstracto es propio del hombre»[65].
Un perro
ante un libro abierto sólo aprecia el papel blanco, la tinta negra y los colores
de las fotos; pero se queda indiferente ante los que diga esa página, pues no
capta las ideas porque éstas no son materiales. El hombre no se queda
indiferente ante las ideas porque tiene alma espiritual que capta lo que no es
material.
Si no
tuviéramos alma espiritual, capaz de captar
ideas, ante un escrito nos quedaríamos igual que el que no entiende
el telégrafo morse, ante una tira de puntos y rayas, que se queda lo mismo si la
noticia recibida es buena o es mala.
«Fuera de la
especie humana no conocemos ningún animal capaz de hacer razonamientos
abstractos... La actividad mental humana basada en conceptos abstractos es
cualitativamente diferente a los procesos bioeléctricos que ocurren en el
cerebro... Existe en nosotros un ente no material capaz de razonamientos
abstractos»[66] .
Si un
profesor de matemáticas traza una circunferencia en la pizarra y señala el
centro la define así: «La circunferencia es una curva cerrada en la que todos
los puntos equidistan de otro llamado centro».
El alumno
que le ha escuchado comprueba la correspondencia entre la definición que ha
escuchado y el dibujo que tiene delante. Pero un hipotético gato presente en la
clase ha oído lo mismo y ve el mismo dibujo, pero es incapaz de comprobar
nada.
Los animales
sólo se mueven por el instinto de conservación del individuo y de la especie:
reproducción y supervivencia (alimentación y defensa de la
vida).
Al hombre le
gusta celebrar grandes acontecimientos de su vida: nacimientos, bodas, muertes,
aniversarios, etc. Los animales no entienden de
celebraciones.
El Premio
Nobel de Medicina, Alexis Carrel,
dice: «el alma es el aspecto de nosotros mismos que es específico de nuestra
naturaleza, y que distingue al hombre de los demás animales»[67] .
Los animales
tienen modo de comunicarse. Pero esto no es prueba de
inteligencia.
Esta
comunicación entra en el campo de los instintos. Un canario puede emitir un
conjunto de sonidos instintivos, pero es incapaz de interpretar la partitura de
una sinfonía de Beethoven.
El animal no
tiene escritura. El hombre inventó la escritura: la cuneiforme en Mesopotamia y
los jeroglíficos en Egipto.Después inventó el alfabeto, uno de los
descubrimientos más grandes, similares a la rueda y el
fuego.
«Entre el
lenguaje humano y la comunicación de los animales existe un foso insalvable. Los
animales son capaces de expresar distintos estados afectivos: amistad, temor,
sorpresa, etc.; pero son incapaces de expresar juicios. Algunos chimpancés
pueden repetir palabras sencillas, pero son incapaces de construir
frases»[68] . A
pesar de que un chimpancé tiene un aparato vocal capaz de pronunciar toda clase
de palabras, después de seis años de instrucción, sólo se consiguió que
pronunciara seis palabras; mientras que un niño en ese tiempo es capaz de
conocer y pronunciar más de dos mil. Es que no se trata de voz, sino de
inteligencia.«La posesión de un lenguaje articulado es prueba evidente de la
supremacía del hombre. El lenguaje de los animales, cualesquiera que sean sus
modalidades, no va más allá de un encadenamiento de
automatismos»[69] .
Los animales
tampoco ríen, pues para captar el humor hace
falta inteligencia.Si le das un libro de cuentos a un niño, se divierte y se ríe
con los dibujos. Pero si ese libro se lo das a un gato, se queda indiferente.
Los animales no captan el humor, porque no tienen
inteligencia.
Los animales
no captan la causalidad, pues para
eso hace falta tener inteligencia.
En octubre
del año 2003 hubo en Los Ángeles (California) un tremendo incendio que, además
de producir muchos muertos, dejó sin hogar a más de diez mil personas. Parece
que fue provocado. Esto causó general indignación; pero los perros que
presenciaron el incendio no pudieron indignarse pues nada podían saber de las
causas del incendio: no tienen inteligencia.
9,2. Nuestra
alma inteligente es el gran abismo que nos separa de los animales. Gracias a
Dios, los hombres somos algo más que animales. Tenemos un alma inteligente,
espiritual e inmortal, destinada a conocer a Dios y a gozar de la gloria por
toda la eternidad.
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10.-
Nuestra alma inteligente es además
espiritual e inmortal.
10,1. Se
prueba que el alma es espiritual porque realiza actos intelectuales con los que
capta lo que no impresiona a los
sentidos[70] , lo que no
se ve ni se toca, lo que no tiene color, ni forma, ni peso; lo que no es
material: el deber, la justicia, la nobleza, el honor, la virtud, el heroísmo.
Los sentimientos de envidia, odio, venganza, avaricia, ambición, orgullo, son de
carácter espiritual. Lo mismo que la amabilidad, generosidad, bondad, etc..
Es propio
del ser humano tener ilusiones. La ilusión no tiene nada de material. Es
propiedad exclusiva del alma espiritual.
Los
conceptos abstractos no están sujetos al tiempo y al espacio. Son de ayer y de
hoy, de aquí y de allí. No como la flor que veo aquí y ahora. Ayer era capullo y
mañana se secará. En cambio, los conceptos abstractos son invariables en el
espacio y en el tiempo. El concepto de triangularidad se aplica exactamente
igual a todos los triángulos posibles de todos los tiempos y de todas las
formas: sean equiláteros, isósceles o escalenos.
Cuando yo
digo «madre», «hijo», «hermano», además del proceso físico y fisiológico de
ondas sonoras y nerviosas que llegan de mis cuerdas vocales a tu tímpano, y de
tu oído al cerebro, hay algo muy distinto de la materia que sale de tu corazón y
se traslada donde está tu madre, tu hijo o tu hermano. Decir «te amo» y «I love
you» suenan de modo totalmente diferente. Sin embargo el español y el inglés
entienden la misma idea. El proceso físico-biológico de ondas sonoras y
sensitivas es distinto. Pero la idea que expresan es
Si yo
escribo en una pizarra «el azúcar es rojo y el clavel es dulce», tú captas la
desconexión de las ideas; pues lo rojo no es el azúcar sino el clavel, y lo
dulce no es el clavel sino el azúcar. Esto lo captas porque tienes una potencia
espiritual que capta las ideas. El proceso físico-fisiológico de la pizarra a la
retina y al cerebro es igual en los dos casos. Si alguien insulta a tu madre, te
duele; pero si la frase va dirigida a un magnetófono, éste graba la frase pero
no se ofende.
Una
computadora puede hacer operaciones matemáticas. Pero solamente las operaciones
para las que ha sido previamente programada.
Por otra
parte la máquina es incapaz de sentir responsabilidad, pundonor, agradecimiento,
amor, odio, miedo, tristeza, pena, vergüenza, remordimiento, arrepentimiento,
etc.[71] .
Estos son sentimientos de rango espiritual superiores a lo meramente
material[72] .
«El espíritu
existe en el hombre, porque la ciencia no puede explicar el raciocinio, ni
tampoco el libre albedrío... El ser humano conoce, además de los objetos
concretos, las nociones abstractas y universales, lo que solamente puede
conseguirse con un imponderable principio espiritual»[73] .
Un animal
puede distinguir por los sentidos cosas concretas, por ejemplo, un triángulo
equilátero de otro isósceles o escaleno. Pero nunca podrá captar la idea de
«triangularidad» que es de orden espiritual.
Ahora bien,
el efecto no puede ser de naturaleza superior
a la causa que lo produce: un huevo de gallina no puede salir de un
pino. Nadie da lo que no tiene. Si tú no tienes mil pesetas no puedes
prestármelas. Si el alma es capaz de actos espirituales es porque es
espiritual[74] . Lo
espiritual no puede salir de
10,2. El
alma produce operaciones espirituales, luego es espiritual[75] .
Es más, «el
hombre puede conocer su propio potencial psíquico; puede darse cuenta de que
piensa y de que sabe. La conciencia y el juicio no son un simple cambio de grado
o calidad con respecto al instinto animal, sino un cambio absoluto de naturaleza
y de estado»[76] .
Los animales
conocen; pero no saben que conocen. El hombre es el único que puede reflexionar
y darse cuenta de que sabe[77] .
«Sólo el
hombre, entre todos los vivientes de la Tierra, conoce su propio conocer: sabe
que sabe»[78].
Por eso,
mejor que llamar al hombre «animal racional» como dijo Aristóteles, sería más exacto decir que «el
hombre es un animal reflexivo». El hombre no es sólo un «ser que sabe» sino
también un «ser que sabe que sabe». Lo que caracteriza al hombre es la conciencia
reflexiva.
«El hombre
es un ser que se pregunta por el último sentido de lo que hace y de lo que es.
Ésta es una pregunta que no se hace el animal»[79] .
El hombre es
un ser que se plantea problemas. Por esto se distingue de los otros seres que
componen el Universo.
Lo lógico
del hombre es que se haga preguntas transcendentes: «Es irrenunciable que el
hombre se pregunte sobre el origen del Universo... La negativa
a razonar sobre este problema es irracional: contradice la propia esencia
de la razón»[80]
«La materia
inerte no se plantea ninguna cuestión sobre sí misma. La mesa es lo que es, sin
inquietarse por lo que es, o lo que debe ser. El animal tampoco discurre. Vive,
ejerce sus apetitos y sus instintos, pero sin reflexionar, sin interrogarse
sobre ellos: sobre su objeto y sobre su valor.
El hombre,
por el contrario, es capaz de reflexionar, de volver sobre sí y sobre sus actos.
«En la interrogación y en la reflexión, nacen y maduran nuestras acciones
auténticamente humanas»[81] .
Le oí decir
al Padre Pilón, S.I., en un
Congreso de Parapsicología en Toledo el 28 de febrero de 1988, que la conciencia
es totalmente distinta de las sensaciones propias del mundo animal. Estas
sensaciones pueden medirse materialmente, pero no así la percepción de la
conciencia.
A propósito
de la diferencia entre el alma y el cuerpo le oí decir a Julián Marías en una conferencia que
pronunció en el Colegio Oficial de Médicos en Madrid, estas
ideas:
El cuerpo me
dice qué soy, pero no quién soy. El quién es propio del alma. El cuerpo me dice
que estoy hecho de carbono, oxígeno, nitrógeno, calcio, hierro, etc. Pero la
personalidad, la simpatía, la cordialidad, la amabilidad, la sinceridad, el
orgullo, la soberbia, la mentira, el odio, la venganza, son defectos y virtudes
espirituales. Un chequeo médico descubre mi cuerpo enfermo: que soy diabético,
que tengo colesterol, o que soy miope; pero al mismo tiempo mi espíritu, mi
ánimo, mi alegría, mi optimismo pueden ser muy saludables. Aunque haya cierto
influjo entre el cuerpo y el alma, evidentemente que el hombre no se reduce a lo
que es su cuerpo, sino que es más importante quién es su persona: esto es algo
que trasciende la materia.
Vivimos
ajetreados. Queremos hacer muchas cosas y no tenemos tiempo para nada. Giramos
en círculo y no avanzamos. Y es que no hay horizonte. Muchos ignoran el sentido
de
Sólo quien
tenga una respuesta clara puede vivir con optimismo. Esa idea clara, segura,
optimista, sólo la proporciona la fe.
Toda persona
con sentido común tiene que darle un sentido a su vida. Hay que saber por qué y
para qué vivo. Mi vida me la hago yo con mis actos. Si no tengo una finalidad es
como amontonar ladrillos sin saber lo que se quiere construir. No es lo mismo
realizar un trabajo absurdo que trabajar para algo que merece la pena.
No tener una
meta en la vida es como subirse a un tren sin saber a dónde me lleva. Tener un
ideal en la vida nos da esperanza, alegría y
optimismo.
Muchos ponen
su ideal en el dinero y en disfrutar. Pero antes o después reconocen su
desilusión, porque la componente espiritual del hombre no se satisface con cosas
materiales. Lo único que llena al hombre es Dios y el servicio del prójimo. Y
estas dos cosas las ofrece