2.-  A Dios no lo ha hecho nadie.

 

2,1. Dios no ha empezado nunca a existir. Siempre ha existido y nunca dejará de existir. Es decir, que no ha tenido principio ni tendrá fin. Dios es eterno.

 

Boecio definió la eternidad como «la posesión total y simultánea de una vida interminable»[1] .

Sería un absurdo decir que hubo un tiempo en el que no existía absolutamente nada. En ese caso, jamás podría haber empezado nada a existir: no existirían seres de ninguna clase. No creados por otro -pues hemos supuesto que en un principio no existía absolutamente nada-, ni tampoco creados por sí mismos, pues sería un absurdo decir que una cosa que no existe pueda hacer algo[2] .

«Nada puede ser causa de sí mismo, porque para causar es necesario existir»[3].

Luego si en algún momento no existió nada, nada existiría ahora; pues el primer ser no tuvo modo de empezar a existir[4] . Nada hubiera empezado a existir.

«Si en un momento dado nada hay, nada habrá durante toda la eternidad»[5].

Como dice el conocido filósofo francés Claude Tresmontant: «Si en un momento dado nada existe, nada existiría eternamente. La nada absoluta no puede producir ningún ser»[6] . Si no hubo nada, nunca nada hubiera podido empezar a existir[7] .

«Si actualmente existen seres, es necesario que desde siempre haya existido algo»[8].

Es así que nosotros existimos en un mundo y estamos rodeados de seres de todas clases, luego por fuerza tiene que haber existido, desde toda la eternidad, un Ser que no ha tenido principio y que ha dado origen a todos los seres que hoy existen[9] . Ese Ser, que existe desde toda la eternidad, y es causa de todo lo que existe, es DIOS.

 

Dice Lindner, Profesor de Química Técnica en la universidad alemana de Karlsruhe: «Es necesario aceptar una causa anterior al mundo material»[10] .

 

Allan Sandage ayudante de Hubble, hasta la muerte de éste en 1953, y que hoy trabaja en el Observatorio de Monte Wilson, Pasadena, California, dice: «Dios es la explicación de que haya algo en vez de nada»[11] . Es la única respuesta a la pregunta de Heidegger[12] .

 

Uno preguntó:

- Si el mundo lo hizo Dios, ¿a Dios, quién lo hizo?

- Nadie. Porque Dios es el primero, y el primero tiene que ser eterno. Si lo hubiera hecho otro sería el segundo, y Dios es el primer Ser.

 

Otra pregunta capciosa:

- Si Dios creó el universo, antes de crearlo, ¿dónde estaba y qué hacía?

- Esto lo pregunta quien no sabe quién es Dios. Dios está fuera del tiempo y del espacio. Tiempo es la duración del movimiento, y espacio es lo que ocupan las cosas. Si no hay cosas materiales, no existen ni el tiempo ni el espacio. Por eso dijo Einstein: «Si hiciéramos desaparecer toda la materia, el espacio y el tiempo desaparecerían con ella»[13].

 

2,2. «Es conveniente definir los dos modos de seres posibles:

a) Ser contingente es aquel que no tiene la existencia por sí mismo, sino que la ha recibido de otro.

b) Ser necesario es aquel ser que no ha recibido la existencia de otro, sino que la tiene por sí mismo. Como no depende de otro para existir (...) existe necesariamente, o sea, no puede menos de existir y nunca dejará de existir»[14] .

 

Dios es el único ser eterno e increado que existe necesariamente. Dios es el Ser Necesario que existe desde siempre, que no puede dejar de existir, que es eterno, porque su esencia es existir, no depende de nadie para existir, por eso es increado.

 

El cosmos es limitado en el tiempo y en el espacio, es decir, es contingente.

La materia se transforma continuamente, es extensa, limitada, compuesta y divisible, es decir, es contingente.

Todo ser limitado es contingente, porque toda limitación supone una carencia. Y lo contingente -como se demuestra en Filosofía- es metafísicamente imposible que sea increado.

Se llaman seres contingentes, aquellos que pueden existir o no existir, existir antes o después, existir de una manera o de otra. Todo lo que nace y muere, todo lo que cambia de tamaño, forma o lugar, como el hombre, la flor o la Tierra, es un ser contingente. Y lo contingente no tiene en sí mismo la razón de su existencia. Los seres contingentes deben su existencia a otro[15] .

 

Por ejemplo: un año antes de que tú nacieras, no eras nada, y nada podías hacer para existir. Como eres un ser contingente tu existencia no dependía de ti. Eras nada, y en nada te hubieras quedado toda la eternidad, si alguien distinto de ti (tus padres) no te hubieran traído a la existencia: la nada, dejada a sí misma, permanece siempre en nada.

 

Lo mismo que te ha ocurrido a ti, ha ocurrido con tus padres, tus abuelos, etc. Todos recibieron la existencia de otro. No podían existir por sí mismos.

 

«Todo lo que no tiene en sí mismo la razón suficiente de existir, debe recibir de otro la existencia...El ser contingente podría no existir, porque su esencia no exige la existencia...Lo que es mudable es contingente, y todo ser contingente exige, como causa suficiente última, un SER NECESARIO: DIOS. Que la materia es esencialmente mutable no es discutible...Así llegamos a la afirmación del Universo como contingente y, por lo tanto, creado, porque tiene que recibir su existencia de un SER no material»[16] .

 

Dios es el único Ser Necesario.

Ser Necesario es el que existe por sí mismo, que no recibe de otro la existencia, que no depende de nada para existir. Existe siempre, sin principio ni fin. Todos los seres existentes se dividen en necesarios o contingentes, según existan por sí mismos o por otros .Como el ser contingente es indiferente para existir, no existe necesariamente. Por lo tanto necesita una razón para pasar de la no existencia a la existencia. Esta razón suficiente no puede ser una serie infinita de seres contingentes, pues una carencia no se remedia con otros seres que tienen la misma carencia: una colección de ciegos no ve más que un sólo ciego. ¿Es que creemos que reuniendo ceros podemos conseguir la unidad? La razón de la existencia de los seres contingentes hay que buscarla en un ser que no sea contingente, es decir, en un ser que no necesite de otro para existir, de un ser que exista por sí mismo, porque su esencia es existir. Ése es Dios[17] . Es un ACTO PURO, es decir, el ACTO DE EXISTIR[18] .

 

2,3. Las cosas que vemos en el mundo vienen unas de otras. Un hombre viene de otro hombre, una flor de otra flor, una estrella de otra estrella.

Si suponemos una larga serie de libros en la que uno proviene de ser copia del anterior, necesariamente tenemos que admitir la existencia del escritor del primero[19] .

Cada ser existente de este mundo es como un anillo de una cadena. Cada anillo está colgado de otro anillo, que es quien lo sostiene, quien lo ha puesto en la existencia.

Si subimos por esa cadena de seres existentes llegaremos al primer anillo. ¿Quién sostiene el primer anillo? No puede ser otro anillo, pues entonces no sería el primero, sería el segundo. Pero el primer anillo, ¿estará colgado en el aire? Entonces toda la cadena caería en el fondo de la nada. Si la cadena de seres que han venido a la existencia no cae en el fondo de la nada, es porque la sostiene alguien que está fuera de la cadena y no necesita de otro para existir.

 

Ese Ser, que sostiene la cadena de seres existentes, que no necesita de otro para existir y que por lo tanto tiene que existir por sí mismo, ése es Dios.

 

Dios sostiene todos los seres en la existencia, lo mismo que el Sol sostiene la vida en la Tierra. Si apagas el Sol, desaparece la luz y el calor en la Tierra. Sin la luz del Sol, la Luna tampoco se ve, y la Tierra estaría a oscuras; y sin calor las aguas de los ríos y mares no se evaporan. Consiguientemente desaparecen las nubes y las lluvias. Las fuentes y ríos terminarían por vaciarse en el mar y se secarían. Las plantas morirían por falta de agua, y los animales se morirían de frío. El aire se envenenaría, pues no habría plantas para restituir el oxígeno. Es decir, que el Sol sólo con su presencia, hace posible la vida en la Tierra.

 

Lo mismo ocurre con Dios. Él sostiene toda la cadena de seres existentes.

Si veo una chaqueta colgada en la pared, dice Sheed, aunque no vea el clavo que la sostiene, no digo que la chaqueta desafía las leyes de la gravedad. Comprendo que tiene que haber un clavo que la sostiene.

Si en un paso a nivel ves pasar, desde tu coche, un largo tren de mercancías en que un vagón tira de otro, comprendes que tiene que haber una locomotora que tire de todo el tren. Aunque tú no la veas.

Lo mismo: hay que pensar en un primer Ser eterno al ver que unos seres hacen a otros, y por lo tanto todos necesitan de otro para existir; menos el primero que tiene que ser eterno.

 

Dios es ese Primer Ser que no necesita de otro para existir, sino que existe por sí mismo, es decir, que su esencia es existir, que no puede dejar de existir, que existe necesariamente, que siempre ha existido y nunca dejará de existir. Por eso decimos que Dios es ese primer Ser Eterno. Dios el el único ser eterno.

 

3. El cosmos no es eterno.

 

3,1.«El cosmos no puede haber existido desde la eternidad»[20] .

Es dogma de fe que el cosmos no es eterno, sino que ha sido creado por Dios en el principio del tiempo. Dice San Pablo que Dios es «el  Creador de todas las cosas. Él existe  antes que todas las cosas» [21] .

 

«El ateísmo marxista se basa en la eternidad de la materia. Afirma que la materia ha existido desde toda la eternidad, y de este modo no necesitan a Dios-Creador. Pero la “eternidad de la materia” es una afirmación, no una demostración. Físicamente es inverificable, y filosóficamente es inaceptable. Pero los marxistas, que se precian de no admitir en su doctrina teórica y práctica sino los hechos que la Ciencia ha demostrado ser ciertos, esta afirmación de “la eternidad de la materia” la admiten sin demostración alguna. La imponen, sin más, como un postulado base de su ateísmo»[22] . «Los marxistas-leninistas no demuestran la eternidad de la materia y por eso no consiguen desplazar la necesidad de un Dios, causa primera de todo cuanto existe»[23].

 «Casi por todas partes -informa Le Monde- el materialismo dialéctico como instrumento de análisis histórico está en retroceso. Si puede decirse que Marx ha muerto ya en el Este, el marxismo apenas resulta operativo en la historiografía occidental»[24] .

«Marx era rabiosamente ateo, pero no por convicciones racionales, sino por motivos emocionales y psicológicos... El psicólogo no tiene más remedio que reconocer en Marx un odio personal hacia el cristianismo casi idéntico al que sentía Freud... Tanto Marx como Freud -ambos judíos- decían que rechazaban el cristianismo en nombre de la Ciencia; pero lo verdaderamente innegable es que aquel rechazo provenía de un elemento emotivo»[25]  .

«Para Marx el ateísmo no era una consecuencia de ninguna clase de demostración. Era un postulado no sujeto a demostración, y del que había que partir»[26].

«La idea materialista-marxista de una materia eterna es totalmente anticientífica. Está en contradicción palmaria con todos los datos de la Ciencia moderna»[27].

Por el contrario «la Ciencia moderna le niega al Universo una existencia eterna, sea en el pasado, sea en el futuro»[28] .

«Modernamente, como consecuencia de los nuevos descubrimientos científicos, el principio de la eternidad de la materia, ha resultado ser completamente falso según reconocen, con rara unanimidad, los propios hombres de ciencia quienes afirman que la materia comenzó en un momento determinado, hace algunos miles de millones de años»[29] .

«Si el cosmos comenzó necesitó de un  Ser distinto del cosmos que lo puso en la existencia. De la nada absoluta, nada sale. A este Ser Creador del cosmos, le llamamos Dios. Por eso el materialismo marxista es imposible»[30].

 

Le oí decir en una conferencia a D. Angel González Alvarez, Rector de la Universidad Complutense de Madrid, y Catedrático de Metafísica y Miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas: «El ateo afirma que Dios no existe, pero no tiene pruebas para demostrarlo, porque no las hay. El ateísmo es una profesión de fe en la NO existencia de Dios».

«El ateísmo no se prueba científicamente. Por eso, más que de ateísmo científico,  hay que hablar de ateísmo literario»[31].

 

Nietzsche y Sartre, cuando hablan de la «muerte de Dios», no tienen argumentos para demostrar la NO existencia de Dios. Lo que tienen es el deseo de que Dios no exista, porque «si Dios no existe, todo está permitido»[32] .

«La inexistencia de Dios no ha podido nunca demostrarse, ni se podrá  demostrar  jamás»[33] .

Dijo Pascal: «Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, nunca lo sabré; pero si hay algo, tendré que dar cuenta de mi rechazo». «El ateo nunca podrá estar seguro de que la verdad no está en esa fe que él rechazó» [34].

El científico italiano Antonio Chiichichi, dice en Il Tempo de Roma: «El ateísmo no tiene a sus espaldas ni la ciencia ni la razón. El ateísmo es también un acto de fe. La única diferencia es que el ateo tiene fe en la nada, y el cristiano la tiene en Dios. Quien quiera profesar la fe en la nada, que continúe siendo ateo; pero a condición de que no pretenda que su opción esté motivada por razones científicas»[35].

«El pretendido principio de la eternidad de la materia, está en abierta contradicción con los resultados que nos ofrece la ciencia moderna . El que quiera estar de acuerdo con los últimos descubrimientos científicos que señalan una edad en la existencia de la materia, no tiene más remedio que negar la eternidad de la materia, pues las pruebas que los científicos aducen son concluyentes»[36] .

«Hoy sabemos que ninguna estrella puede brillar un tiempo infinito. Se le acabaría el combustible. Un universo eterno es incompatible con la existencia de procesos físicos irreversibles»[37] .

Existen algunas discrepancias entre las cifras que se dan como edad de la materia. Pero lo importante es que todo el mundo está de acuerdo en aceptar una edad para la materia. Si la materia ha tenido un principio, no puede ser eterna[38] .

«Antes, cuando en los siglos XVIII y XIX, Ciencia y Religión se hallaban en conflicto, a nosotros, los católicos, nos llamaban retrógrados, ignorantes y obscurantistas. Ahora, por una curiosa ironía de los tiempos, estos “cariñosos” adjetivos, los podemos dirigir con mucha mayor razón, a los ateos recalcitrantes, que realmente dan muestras de atraso e ignorancia, cuando se empeñan en seguir defendiendo la eternidad de la materia, a pesar de que la ciencia moderna, con pruebas experimentales, nos indica bien claramente que la materia tiene una edad y un principio en el existir»[39] 

 

«La vida finita del cosmos es algo científicamente probado. El científico que se para aquí, y dice que no sabe del origen del cosmos, es por pura pereza intelectual, pues donde no llega la Física llega la Metafísica. Basta ser hombre y tener sentido común para comprender que el origen finito del Universo debe tener una causa adecuada fuera del mismo Universo»[40] . Esta causa no es otra sino Dios.

 

La eternidad de la materia no se puede demostrar porque es un absurdo.

En efecto: la materia tiene una existencia sucesiva[41], es decir, con un antes y un después; es decir, medible por el tiempo. Las sucesivas transformaciones de la materia y los cambios de la Naturaleza se van midiendo por el paso de los días, de las horas y de los minutos. Y todo lo que es medible por el tiempo, tiene una existencia temporal y limitada, no eterna.

El tiempo es la duración del movimiento[42] . «El tiempo no existe como algo independiente de los seres sucesivos. (...) Se basa en el movimiento de las cosas»[43] . En los cambios de la materia.

Y lo eterno no cambia. No tiene principio ni fin. Está siempre en el momento presente. No está sujeto al paso del tiempo.

Si la materia en evolución fuera eterna querría decir que ha pasado por una serie infinita de momentos sucesivos[44] . Y si no se llega al principio desde aquí hasta allá, tampoco se puede llegar desde allá hasta aquí, pues la distancia es la misma.

Efectivamente, la misma distancia hay de Madrid a Barcelona, que de Barcelona a Madrid.

El mismo tiempo hay del día de hoy al primero de enero de 1950, que desde ese día hasta hoy. Si por más que subiéramos por la escalera del tiempo no llegaríamos nunca al principio del cosmos, tampoco llegaríamos nunca del principio del cosmos al día de hoy, si ese principio estuviera en la eternidad.

Es así que hoy existe el cosmos actual que vivimos, luego si hemos llegado hasta hoy, también desde hoy, subiendo por la escalera del tiempo, podemos llegar, con el entendimiento, al principio del cosmos, por lejano que esté.

Es decir, que el principio del cosmos no está en la eternidad: el cosmos no es eterno.

 

Si el cosmos no es eterno, es necesario otro Ser que sea eterno, pues todo lo que empieza necesita de otro para empezar a existir.

 

3,2. El único Ser eterno es Dios, porque Dios es el único Ser por el que no pasa el tiempo, que está totalmente fuera de la medición del tiempo.

El tiempo es la duración del movimiento, y Dios es inmutable, es pura actualidad. En Él no hay antes ni después. Es un presente permanente.

Todo esto se demuestra en Filosofía.

 

«Nosotros vivimos en el tiempo y no podemos concebir un ser que exista fuera del tiempo... Alguna intuición podemos tener de lo que es existir fuera del tiempo, cuando pensamos en las esencias, por ejemplo, en la esencia del triángulo: la triangularidad. No tiene sentido preguntar cuándo empezó a existir, ni cuanto tiempo lleva existiendo. La triangularidad no dura, simplemente es»[45].

 

Todo esto puede ser difícil de entender para personas que no están acostumbradas a cuestiones filosóficas. Es como pedirle a un matemático que explique en dos palabras la resolución de las ecuaciones diferenciales o de las integrales elípticas; o, sencillamente, el uso de las tablas de logaritmos, a quien no ha estudiado matemáticas. Esto es imposible sin dedicar primero muchas horas, y aun años, a explicar multitud de conceptos preliminares indispensables.

 

Y desde luego, no se debe buscar en esto una evidencia, como el axioma «el todo es mayor que su parte» y «dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí». Pero es interesante la afirmación de Lindner, Profesor de Química Técnica en la universidad alemana de Karlsruhe: «La Ciencia afirma que el cosmos es finito, que la materia no es eterna y que por lo tanto existe un Creador»[46] .

3,3. No se trata de demostrar la existencia de Dios científicamente, pues el estudio de Dios no es objeto de la Ciencia, sino de la Teología. El objeto de la Ciencia no es estudiar a Dios. La Ciencia estudia la Naturaleza. A Dios lo estudia la Teología.

Por eso no tiene sentido buscar argumentos científicos para demostrar la existencia de Dios.

La Ciencia se limita a responder a «cómo» se realizan las cosas.

El «porqué» y «para qué» es propio de la Filosofía.

Sin embargo, la Ciencia sí nos da datos que nos hacen razonable la creencia de Dios.

 

Esto es lo que dijo el Papa Juan Pablo II en su audiencia general del 10 de julio de 1985:

«Cuando se habla de pruebas de la existencia de Dios debemos subrayar que no se trata de pruebas de orden científico experimental.

»La pruebas científicas en el sentido moderno de la palabra, valen sólo para las cosas perceptibles por los sentidos, dado que solamente sobre éstos pueden ejercitarse los instrumentos de la indagación y de la verificación de los que se sirve la Ciencia.

»Querer una prueba científica de la existencia de Dios significa hacer descender a Dios a las filas de los seres de nuestro mundo y, por lo tanto, equivocarse metodológicamente sobre lo que es Dios; la Ciencia debe reconocer sus límites y su impotencia para alcanzar la existencia de Dios; no puede ni afirmar ni negar esta existencia.

»Pero de todo esto no debe sacarse la conclusión de que los científicos sean incapaces de hallar en sus estudios científicos motivos válidos para admitir la existencia de Dios.

»Si la Ciencia como tal no puede alcanzar a Dios, el científico, que posee una inteligencia cuyo objeto no está limitado a las cosas sensibles, puede descubrir en el mundo las razones para afirmar un Ser que lo supera.

»Muchos científicos han realizado este descubrimiento.

»Quien con espíritu abierto reflexiona sobre aquello que está implicado en la existencia del Universo, no puede impedir el llegar al problema del origen. Instintivamente cuando somos testigos de ciertos acontecimientos nos preguntamos cuáles son las causas del mismo.

»Una hipótesis científica como la expansión del Universo hace descubrir más claramente el problema: si el Universo se encuentra en continua expansión, ¿no debería llegar en el tiempo hasta lo que se podría llamar el “momento inicial”, aquel en el que la expansión comenzó?

»Cualquiera que sea la teoría adoptada sobre el origen del Universo, esa cuestión más fundamental no puede ser eludida.

»Este Universo en constante movimiento postula la existencia de una causa que, dándole el ser, le ha comunicado este movimiento y continúa alimentándolo.

»Sin tal Causa Suprema, el mundo y todo el movimiento que en él existe quedaría inexplicado e inexplicable, y nuestra inteligencia no podría quedar satisfecha.

»El espíritu humano pide recibir una respuesta a sus interrogantes sólo admitiendo un Ser que ha creado el mundo con todo su dinamismo, y que continúa sosteniéndolo en su existencia...

»A todas estas indicaciones sobre la existencia de Dios-Creador, algunos oponen las virtudes de la casualidad o de los mecanismos propios de la materia. Hablar de casualidad para el Universo que presenta una organización tan compleja en los elementos, y un finalismo tan maravilloso en la vida, significa renunciar a la búsqueda de una explicación del mundo.

»En realidad esto equivale a querer admitir los efectos sin causa. Se trata de una aplicación de la inteligencia humana que renunciaría así a pensar y a buscar una solución a sus problemas.

»En conclusión, miles de indicios empujan al hombre, que se esfuerza por comprender el Universo en que vive, a orientar la propia mirada hacia el Creador. Las pruebas de la existencia de Dios son múltiples y convergentes. Ellas atribuyen a demostrar que la fe no mortifica a la inteligencia humana, sino que la estimula a reflexionar y le permite entender mejor todos los “porqués” puestos ante la observación de la realidad»[47] .

Por eso las pruebas de la existencia de Dios hay que fundarlas, principalmente, en el campo de la filosofía, de la metafísica[48].

Los sentidos nos engañan. Las ideas, no.

La Luna parece más grande en el horizonte que en el cenit. Y no es que haya cambiado de tamaño, pues es una bola de piedra. Es un fenómeno óptico de refracción.

En cambio, un razonamiento filosófico puede ser indiscutible: el efecto siempre es posterior a su causa. Un hijo nunca puede ser más viejo que su madre.

La necesidad de un Dios Creador se impone a la inteligencia por la contingencia de la materia (ver 2,2).

 

«En el simple plano de las razones y de las pruebas, podríamos decir que las posibilidades de la existencia de Dios son incomparablemente mucho más grandes que las de su no existencia; y los hombres lo adivinan así. Su ateísmo no es un ateísmo especulativo, sino un ateísmo práctico»[49].

 

Cuando uno, consciente o inconscientemente está interesado en rechazar la fe, se siente inclinado a encontrar más y más dificultades, y a no parecerle satisfactorias las soluciones que se le dan. No acepta una fe razonable y acepta un ateísmo que es indemostrable.

 

Si Dios nos ha dado la razón es para que la usemos.

Debemos ser creyentes bien formados, que sabemos lo que creemos y por qué lo creemos[50].

 

3,4. Hace algún tiempo se habló de la teoría de Frederick Hoyle sobre el origen del Universo. Se llama Universo estacionario.

 

Sir Fred Hoyle era hijo de padres ateos y en su vida tampoco había sitio para Dios. Sin embargo, en 1983 sorprendió al mundo publicando un libro sensacional: El Universo inteligente, donde apunta la necesidad de la existencia de Dios.

La revista norteamericana TIME, en un artículo de Arthur White lo anunciaba con este título: El astrónomo que ha visto la LUZ. La LUZ con mayúsculas, se refiere a Dios.

El subtítulo era «Según Hoyle, una inteligencia superior guía la Naturaleza»[51].

 

En este libro, Fred Hoyle reconoce las dificultades de su teoría hasta el punto de abandonarla, como afirma el profesor de Astronomía de la Universidad de Harvard (EE.UU.) Donald H. Menzel[52] .

La teoría del Universo estacionario de Fred Hoyle no cuenta con ninguna prueba experimental hasta el presente[53].

 

Este modelo está hoy abandonado por las insalvables dificultades encontradas[54]. Está hoy tan abandonado, que Nigel Henbest astrónomo inglés de la universidad de Oxford en su libro El Universo en explosión  titula uno de los capítulos: «Muerte de la teoría del Universo estable»[55].

 

La teoría del Universo estacionario de Fred Hoyle debe ser abandonada.

Hoy en día casi todo el mundo supone que el Universo comenzó con el Big-Bang...

Roger Perose y yo -dice Hawking- mostramos cómo la teoría de la relatividad general de Einstein implicaba que el Universo debía tener un principio»[56].

 

Dice Robert Jastrow, investigador, astrónomo y cosmólogo norteamericano contemporáneo:

 «Prácticamente está eliminada la teoría del Universo estacionario de Fred Hoyle, obligándonos a aceptar la de la gran explosión inicial»[57].

 

Esta teoría se llama del Big-Bang o del Universo en expansión.

La desviación hacia el rojo en el espectro de la luz de las galaxias demuestra que el Universo está en continua expansión.

Lo mismo que cuando una locomotora se acerca pitando el sonido sube hacia los más agudos, y cuando se aleja baja hacia los más graves, «cuando una fuente de luz se acerca la frecuencia de sus ondas se acerca al violeta, y cuando se aleja disminuye la frecuencia de la onda, es decir, hay una mayor longitud entre onda y onda, y el corrimiento se produce hacia el rojo»[58].

 

Esta expansión de las galaxias, como la explosión de una bomba, nos lleva a pensar que estas galaxias debieron partir de un punto común[59] .

Esta teoría tiene a su favor tantos datos experimentales que hoy es aceptada, casi sin excepción, por todos los físicos y astrónomos contemporáneos[60].

Cabe incluso hacer una especie de cuenta atrás hasta el momento en que el Universo nació.

 

«La mayoría de los cosmólogos están de acuerdo en que el Universo se inició con una gran explosión hace unos 15.000 millones de años»[61].

 

Por eso la mayoría de los astrónomos aceptan el Big-Bang, como lo llaman los anglosajones.

Es decir, la gran explosión en el comienzo del cosmos.

Después del Big-Bang la radiación se condensó en partículas, y éstas al unirse formaron protones y neutrones que después formaron los átomos de hidrógeno, helio, etc.

 

«La teoría de que el Universo nació en una gigantesca explosión o Big-Bang, ya no es una simple hipótesis académica, cada vez se hace más difícil prescindir de ella si se quiere dar cuenta de las propiedades fundamentales del Universo como hoy se observa.

 

El extraordinario éxito de la teoría del Big-Bang está relacionado con su poder de predicción y con las brillantes confirmaciones que las observaciones han aportado a sus predicciones»[62].

«La teoría del Big-Bang ha adquirido categoría de ciencia»[63].

«La teoría del Big-Bang, ha pasado, de hipótesis estrafalaria, a ser respetada teoría científica, merecedora de la más preciada distinción para los físicos de hoy»[64].

 

El científico Carl Sagan afirma: «nuestro universo actual tuvo, sin duda, un punto de partida»[65].

 

«Hawking reconoce que hoy casi todo el mundo supone que el universo comenzó con el Big-Bang»[66].

 

Esta teoría la defienden los astrofísicos más acreditados, como Allan Sandage del Observatorio de Monte Palomar (California), especialista en la investigación sobre los quásares y radiogalaxias[67] ; Chushiro Hayashi, Profesor de Astrofísica de la Universidad de Tokyo (Japón); Arthur Code, Director del proyecto OAO-II de la NASA, y Yakov Zeldovitch, de la Academia de Ciencias de la URSS[68] . Y también por Martin Ryle, catedrático de Radio-Astronomía en la Universidad de Cambridge, y Premio Nobel de Física en 1974.

 

El científico español que trabaja para la NASA americana, D. Juan Oró, dijo por Radio Nacional de España el 7 de octubre de 1983 a las 7´30 de la tarde en el espacio Directo, directo, que la teoría del Big-Bang es una confirmación de la creación del cosmos por Dios.

 

«Esta teoría del origen del Universo es aceptada por la inmensa mayoría de la comunidad científica, porque es la que mejor se ajusta a lo que se puede observar en la realidad»[69].

 

Los primeros indicios del Big-Bang ya fueron anunciados por el célebre astrónomo Edwin Hubble[70].

 

«Prácticamente todos los astrónomos aceptan hoy la teoría de que el Universo apareció en un instante de creación mediante la violenta explosión de una bola de fuego, hace unos 15 o tal vez 20 mil millones de años»[71].

 

«El “Universo estacionario” de Hoyle también exige un comienzo de materia (creación).

»Yakov Zeldovitch afirma que es ineludible admitir que el Universo ha tenido un comienzo.

»El proceso de la NADA a la existencia de la materia solamente nos es posible describirlo con la palabra CREACIÓN ...

»Para que la materia comience a existir se requiere un agente no material de infinito poder: UN CREADOR»[72] .

 

«Físicos y astrónomos apuntan a la conclusión de que el Universo fue creado en una inmensa explosión (Big-Bang) hace unos 20.000 millones de años»[73]. Para hacernos una idea de lo que es todo este tiempo, si reducimos la historia del universo a un año, el nacimiento de Cristo hace dos mil años, sucedería en el último minuto del último día del año.

 

El astrónomo Phillip Morrison confesaba en una intervención ante la BBC de Londres:

«Me gustaría poder rechazar la teoría del Big-Bang, pero tengo que rendirme a la evidencia»[74].

 

Precisamente el Premio Nobel de Física de 1978 se concedió a los radioastrónomos Arno Penzias y Robert Wilson, especialistas en microondas, por haber recogido por primera vez en la historia el eco que queda de la gigantesca explosión que tuvo lugar en el comienzo de la creación del cosmos[75] .

Este descubrimiento, como tantos otros, se produjo accidentalmente mientras investigaban eliminar los ruidos que recibían en sus antenas porque les molestaban en sus transmisiones[76].

 

El catedrático de Física Teórica de la Universidad Complutense de Madrid, D. Alberto Galindo, califica este hallazgo como «uno de los más importantes de la astrofísica del siglo XX, sobre el comienzo de la creación del cosmos»[77] .

 «Gracias a esta radiación de fondo sabemos que hubo una creación instantánea»[78].

 

«El profesor F. Graham Smith, astrónomo real británico y director del Observatorio de Jodrell Bank, manifiesta que el ruido cósmico captado proviene del Big-Bang, la gran explosión que dio origen al Universo»[79].

 

El 23 de Abril de 1992 un equipo de investigadores, dirigidos por Jorge Smoot, anunciaba el descubrimiento de fluctuaciones en el fondo cósmico de radiación, detectadas por medio del satélite COBE (Cosmic Background Explorer)...Este fondo de radiación refleja el momento de la expansión del universo en el que tuvo lugar el acoplamiento entre materia y energía[80].

 

El mismo Jorge Smoot, astrofísico de la Universidad de Berkeley (California), dijo en una conferencia de prensa en la Sociedad de Físicos de Estados Unidos en Washington: «Lo que hemos hallado es una prueba del comienzo del Universo. Ha sido como ver a Dios»[81].

 

«La teoría del Big-Bang es actualmente la más aceptada por los científicos para explicar el origen del cosmos, especialmente tras la presentación por parte de Jorge Smoot, de unas fotografías de la “explosión inicial” que puede considerarse como una imagen del Big-Bang»[82].

Por eso a Jorge Smoot se le ha llamado «el hombre que fotografió el nacimiento del

 Universo con el satélite COBE»[83].

El COBE ha fotografiado con distintos colores fluctuaciones de temperaturas de irradiación situadas hace 15.000 millones de años luz[84] .

 

Todo esto confirma la teoría de la expansión del Universo expuesta por primera vez por el sacerdote científico belga Jorge Lemaître[85] , por los años 30 de este siglo.

Según la revista científica Science  el universo sigue en expansión[86] .

Los  días  26  y  27 de  octubre de   1990  asistí en Madrid a un Simposium sobre Física y Religión. Uno  de los  científicos  que  habló  allí  fue  Julio  A.  Gonzalo, Catedrático de Física de la Universidad Autónoma de Madrid. Hizo esta afirmación: «El Big-Bang ha pasado  de ser hipótesis a ser teoría científica».

 

«Las  observaciones del satélite COBE indican que no hay una teoría alternativa al Big-Bang sobre el origen del Universo»[87].

 

El astrónomo John Mather explicó en la reunión anual de la Sociedad Astronómica Americana que las informaciones obtenidas por el satélite COBE no dejan dudas de que el Universo surgió a partir de una gigantesca explosión (Big-Bang)[88].

 

La teoría del Universo pulsante, de sucesivas expansiones y contracciones, es «puro parto de la fantasía». No tiene ninguna confirmación científica. Mientras que la teo